Rita Segato: "Los derechos de las mujeres son los derechos de todo el mundo"

La antropóloga feminista Rita Segato visitó Bogotá para hablar sobre violencias de género y el mandato de la masculinidad. En entrevista con El Tiempo, explica por qué los crímenes sexuales no son actos de individuos aislados sino gestos políticos cometidos en grupo. También reveló que lleva escribiendo poesía en secreto desde 1974, hasta que fue descubierta en la Feria del Libro de Guadalajara 2024 y publicó su primer libro "El camino de regreso".
Rita Segato llegó a Bogotá con la agenda llena. La antropóloga argentina de 74 años, reconocida en toda la región por sus investigaciones sobre violencias, estuvo en la Biblioteca Luis Ángel Arango los días 27 y 28 de abril como invitada de la exposición "Y pertenecíamos solo a nosotras mismas". Durante dos días no paró de hablar sobre feminismo, estructuras de poder y masculinidad, temas que ha estudiado durante treinta años. Incluso asesora a la Jurisdicción Especial para la Paz sobre el macrocaso de violencia sexual en el marco del conflicto armado interno.
A pesar del cansancio evidente, su voz cambió cuando se le preguntó por algo que mantuvo en secreto desde 1974: la poesía. Solo en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2024 mencionó que escribía versos, cuando estaba hablando con la directora de la editorial de literatura de la Unam. "Me sacaron de la clandestinidad poética", le dijo a El Tiempo. Publicó su primer libro de poesía el año pasado con la Unam, titulado "El camino de regreso", donde recogió sus cuadernos desde 1974 y otros de diferentes momentos de su vida y exilio. "La investigación, el ensayo y el análisis racional de la realidad son un blindaje", explicó sobre por qué eligió la academia sobre la literatura. Pero la vida la llevó a investigar temas tan dolorosos como aquellos que evitaba.
Sobre la violencia sexual, Segato rechaza la visión tradicional que presenta a los violadores como individuos aislados o enfermos mentales. "En el crimen siempre se pensó al violador como un ser anómalo, raro, solitario, psicópata. Pero la verdad es que muy poquitos son psicópatas. Casi la totalidad de los crímenes de violación son socialmente cometidos", señaló. Para ella, cuando estos actos se cometen en grupo, son crímenes plenamente sociales y políticos, no el delirio de un individuo perturbado. Clasificarlos como enfermos mentales reduce la posibilidad de entender realmente qué sucedió y minimiza su carácter político.
Un punto central en su análisis es el rol de lo que ella llama la "fratraria" o cofradía masculina. Los hombres buscan ser aceptados como miembros de ese grupo, y muchos actos violentos son cometidos en obediencia a un mandato que viene de otros hombres, no por la relación que tengan con la víctima. En Colombia, donde la mayoría de feminicidios y violaciones ocurren en contextos de pareja o expareja, Segato insiste en que "si no desmontamos esa estructura, no vamos a resolver el crimen". Es necesario ver cómo el perpetrador está sometido al mandato de masculinidad que viene de su grupo de pares.
Sobre el futuro, Segato se posiciona desde una perspectiva crítica pero no pesimista. Aunque estudios recientes sugieren que la generación Z es más conservadora que generaciones anteriores, ella considera que "el cambio generacional es constante" y que cada generación resiste lo que la anterior impuso. Su conclusión va más allá del feminismo como movimiento aislado: "Los derechos de las mujeres son los derechos de todo el mundo. Yo soy crítica de la guetificación y la minoritización del feminismo. El pensamiento de las mujeres es por la humanidad y por la historia de todos". Para Segato, la reducción de los derechos de las mujeres es la reducción de los derechos de los seres humanos, por eso rechaza cualquier discurso que limite los esfuerzos políticos feministas a una minoría.
En cuanto a formas de justicia, Segato cree en los juicios populares y en lo que llama pluralismo jurídico, que instituye formas de justicia diferentes al mero castigo. Enfatiza la diferencia entre culpa y responsabilidad jurídica: mientras la primera somete la vida entera de una persona por un acto ya cometido, la responsabilidad se relaciona con la capacidad de responder y alcanzar una conciencia de lo ocurrido.
Hoy sigue escribiendo poesía. Recientemente completó un texto de cuatro líneas titulado "A Dios": "Dios, el bueno / Decime si todavía podrás vencer / y dónde y cuándo / podremos hallar los indicios de tu victoria". Confiesa que ya no lee ficción porque "la vida superó a la ficción en mucho", aunque se identifica profundamente con personajes como Elizabeth Costello, la profesora de la novela de Coetzee "La vida de los animales". La investigadora reconoce que viaja constantemente, tanto que el año pasado solo estuvo veinte días en una de sus casas. Sabe que debe parar pronto porque, como dice, "ya es peligroso".
Fuente original: El Tiempo - Vida