Reforma laboral dispara lo que pagan empresas por no contratar aprendices: cae la vinculación

La reforma laboral de junio de 2025 mejoró salarios y prestaciones de los aprendices Sena, pero las empresas están contratando menos jóvenes. En paralelo, lo que pagan las compañías cuando no los vinculan creció 68% en un año, alcanzando cifras récord. El debate es intenso: mientras unos denuncian que los incentivos económicos desaparecieron, el Sena sostiene que los números reales muestran crecimiento en contrataciones.
Algo no encaja en las cifras de los aprendices del Sena. La congresista Catherine Juvinao sacó a la luz números que pintan una realidad incómoda: mientras que durante cuatro años consecutivos la contratación de jóvenes en programas de aprendizaje había crecido de manera sostenida, en 2025 eso se invirtió drásticamente. Pasamos de 392.056 contratos en 2024 a apenas 342.384 en 2025, un desplome de 13 por ciento que rompe con la tendencia de años recientes.
Lo paradójico es que simultáneamente, lo que las empresas pagan al Sena cuando se niegan a contratar aprendices explotó. La monetización, así le llaman a esa cuota que funciona como alternativa legal para cumplir la obligación, pasó de 262.802 millones de pesos en 2024 a 440.455 millones en 2025. En un solo año se recolectó casi 178.000 millones de pesos adicionales. Es un salto que no tiene precedentes en el historial de recaudos.
La reforma laboral, aprobada en junio de 2025, fue pensada como un avance social para los aprendices. Ahora ganan el 75 por ciento del salario mínimo durante la fase académica y el 100 por ciento durante la práctica empresarial, cuando antes recibían 50 y 75 por ciento respectivamente. Además, gozan de afiliación a salud, pensión, riesgos laborales y otras prestaciones que antes no tenían. Para 2026, eso significa que un aprendiz en fase práctica gana 1.750.905 pesos. Suena como una victoria para los jóvenes, pero los números sugieren que la moneda tiene dos caras.
La clave del problema está en lo que cuesta. Según análisis de expertos en derecho laboral, contratar un aprendiz en la etapa de práctica ronda los 2,8 millones de pesos mensuales cuando se suman todos los costos. La monetización, el pago que pueden hacer las empresas para no contratar, está en casi 2,6 millones de pesos. La diferencia es mínima. Peor aún, monetizar evita toda la carga administrativa y el riesgo legal de tener un empleado vinculado. Para muchas compañías, especialmente pequeñas, resulta más práctico pagar la cuota que gestionar un contrato. "En el trámite de la reforma laboral lo advertimos, si hacen más barata la multa para no contratarlos que contratarlos, van a perjudicar a los aprendices", dijo Juvinao. Y eso es exactamente lo que parece estar sucediendo.
El Sena respondió a las críticas argumentando que los números citados por Juvinao son preliminares. Según la institución, al cierre de 2025 se alcanzaron 379.800 contratos, cumpliendo con el 103 por ciento de la meta proyectada. El director de Promoción y Relaciones Corporativas, David Garzón, enfatizó que "pese a la constante desinformación, es clave compartir estos datos". Pero incluso la propia institución reconoció hace poco que el sistema está en riesgo. El Sena advirtió que algunas empresas podrían alegar que no les fueron asignados aprendices para evitar tanto la contratación como el pago de la monetización, saboteando así el modelo completo.
Lo que está en juego es más que una cifra. Más de la mitad de quienes desertan del Sena lo hacen por falta de recursos económicos. De los 263.000 millones recaudados por monetización en 2024, más de 52.000 millones fueron destinados a subsidios de sostenimiento para aprendices que de otra forma abandonarían sus programas. El resto financió el Fondo Emprender. Si menos empresas contratan jóvenes y la monetización se convierte en la salida fácil, menos recursos llegan a quienes más los necesitan. La paradoja de la reforma es que intentó mejorar la vida de los aprendices sin asegurar que las empresas realmente los contrataran. Y en un mercado donde el cálculo económico es determinante, la tentación de pagar una cuota en lugar de formar talento joven puede ser irresistible.
Fuente original: El Colombiano - Negocios