Recuperar el suelo degradado también es rentable: Colombia prueba que la sostenibilidad genera ganancias

La degradación del suelo amenaza con afectar el 90 por ciento de las tierras mundiales para 2050, pero proyectos piloto en Meta y Casanare demuestran que las prácticas regenerativas no solo protegen el suelo sino que reducen costos de producción. Empresas como Alkosto y productores locales están accediendo a mercados que pagan mejor por alimentos producidos de manera sostenible, cambiando la idea de que cuidar el ambiente es sinónimo de gastar más dinero.
El suelo del planeta está en crisis. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, más de un tercio de los suelos mundiales ya muestran signos de deterioro. Si esta tendencia continúa sin cambios, la cifra podría alcanzar el 90 por ciento en 2050. Para América Latina, donde la ganadería y la agricultura mueven miles de millones en economía, esto no es solo un problema ambiental sino una amenaza directa a los ingresos de productores y empresas.
Pero en Colombia está ocurriendo algo diferente. En departamentos como Meta y Casanare, ganaderos, productores de palma y empresas turísticas están implementando prácticas regenerativas, es decir, formas de trabajar la tierra que la recuperan y la fortalecen. Los primeros resultados muestran que estos métodos no solo restauran el suelo sino que también reducen los gastos de producción y abren acceso a mercados donde los consumidores pagan precios más altos por productos hechos de manera responsable.
Carlos Rojas Arenas, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Casanare, lo explica así: "Al implementar prácticas regenerativas, no solamente mejoramos la productividad, sino que encontramos mejores precios para nuestros productos. Está probado que existen ciertos segmentos de mercado que pagan mucho mejor por estos, y que están dispuestos a reconocer el esfuerzo que hacen los productores en nuestro departamento".
Empresas grandes como Alkosto están tomando nota. La cadena de retail comenzó a integrar este enfoque en su negocio de carnes. Juan Gonzalo Barreneche, director de Carnes de la compañía, señaló que el objetivo es diferente al modelo tradicional: "No queremos tener un producto como un genérico, sino como un valor agregado. Que el consumidor encuentre un producto diferencial con una historia desde que nace, hasta la mesa".
The Nature Conservancy, una organización ambiental internacional, respalda estas iniciativas con una herramienta llamada Marco Conceptual de Modelos de Negocio Regenerativos. Este marco integra la rentabilidad, la justicia social y el cuidado ambiental como elementos igualmente importantes. Alejandra Castro, especialista en este tema en TNC Colombia, explica que "un negocio regenerativo no solamente piensa en la naturaleza, sino también en la rentabilidad y en lo social, tejiendo vínculos desde el territorio. Estas acciones se tangibilizan dentro de la empresa: pueden generar disminución de costos, algo que muchas veces no se ve. Y el mercado está exigiendo mucho más: no solamente saber de dónde viene el producto, sino con quién se hace y cómo lo hacen".
El modelo no busca revolucionar la forma de trabajar de los productores, sino mejorar lo que ya hacen bien. Se trata de fortalecer prácticas existentes con conocimiento técnico y conectarlas con compradores que valoren la trazabilidad, la eficiencia y el impacto positivo en las comunidades. Lo que estos proyectos piloto están demostrando en Meta y Casanare es que cuidar el suelo y ganar dinero no son objetivos opuestos, sino complementarios.
Fuente original: El Tiempo - Vida