¿Por qué se desmayan los niños? Lo que todo padre debe saber
Un desmayo ocurre cuando baja la presión arterial y el cerebro no recibe suficiente sangre. Las causas más comunes son el calor, cambios rápidos de postura, estrés emocional o deshidratación. Los padres pueden ayudar a prevenirlos reconociendo los signos de alerta como mareos, palidez o sensación de desfallecimiento. En la mayoría de casos los desmayos aislados no son graves, pero si se repiten o van acompañados de dolor en el pecho, es importante consultar al médico.
Un desmayo es la pérdida temporal de la conciencia. Sucede cuando no llega suficiente sangre al cerebro por una caída en la presión arterial. Aunque genera pánico en los padres, la mayoría de desmayos en niños son episodios aislados y sin gravedad si se conocen sus causas.
La presión arterial puede bajar por varias razones. La más común es la deshidratación, especialmente en días de calor intenso o durante actividades físicas. Levantarse muy rápido después de estar sentado o acostado, estar de pie durante mucho tiempo, encontrarse en lugares muy calurosos, concurridos o mal ventilados también pueden provocarlo. El miedo repentino, el dolor o la ansiedad generan una bajada rápida de presión. Incluso una respiración demasiado rápida, conocida como hiperventilación, reduce el dióxido de carbono en la sangre y estrecha los vasos sanguíneos, disminuyendo el flujo hacia el cerebro.
Algunas afecciones médicas aumentan el riesgo de desmayos: problemas cardíacos, anemia, concentración baja de azúcar en sangre o el síndrome de taquicardia postural ortostática, un trastorno que acelera el corazón al cambiar de posición. Durante el embarazo, los cambios en el sistema circulatorio y la compresión de vasos sanguíneos por el útero también pueden llevar a desmayos.
Antes de desmayarse, la mayoría de personas siente signos de alerta: mareos, sensación de desfallecimiento, palidez, inestabilidad, cambios en la visión, aceleración o irregularidad del ritmo cardíaco, sudoración excesiva, náuseas o vómitos. Si detecta estos síntomas en su hijo, hay medidas inmediatas que funcionan. Lo mejor es recostar al menor elevando sus pies, pues así la sangre fluye hacia el cerebro. Si no puede acostarse, sentarse y bajar la cabeza entre las rodillas también ayuda, aunque menos efectivamente. Levantarse debe hacerlo lentamente, primero sentándose unos minutos.
Para prevenir desmayos, mantenga a su hijo bien hidratado durante todo el día, especialmente antes, durante y después del ejercicio y en días calurosos. Si pasa mucho tiempo sentado o de pie, debe estirar las piernas con frecuencia. Tensar los músculos de las piernas o cruzarlas mejora la circulación. Evite exponerlo a ambientes muy calurosos, aglomerados o mal ventilados cuando sea posible.
No debe preocuparse si su hijo se desmaya una sola vez, el episodio es breve y ocurrió por razones obvias como estar en un lugar muy caluroso. Pero consulte al médico si tiene alguna enfermedad o toma medicamentos, si se golpea fuerte la cabeza, si siente dolor en el pecho, palpitaciones o falta de aire, si sufre convulsiones, si se desmaya durante el ejercicio o si ha ocurrido más de una vez. El médico hará preguntas, lo examinará y probablemente ordene un electrocardiograma para descartar problemas cardíacos, un análisis de azúcar en sangre o un análisis de sangre para detectar anemia.
Si su hijo se desmaya, ayúdelo a recostarse sin moverlo si se lesionó. Afloje cualquier prenda ajustada como cinturones o cuellos. Levante sus pies apoyándolos en una mochila o chaqueta para restaurar el flujo de sangre al cerebro. La mayoría se recupera rápidamente, pero manténgalo acostado un rato más porque levantarse muy pronto puede desencadenar otro desmayo. Llame a emergencias si sigue inconsciente después de algunos minutos, si perdió la conciencia haciendo ejercicio, o si tiene dolor en el pecho, dificultad para respirar o convulsiones.
Fuente original: Mediplus - Qué hay de nuevo