Las bodas en Colombia se transforman: de ceremonias tradicionales a viajes de varios días

Colombia se ha posicionado como destino emergente para bodas, con parejas que buscan celebraciones personalizadas y prolongadas en lugar de eventos tradicionales. Hoteles y operadores turísticos ahora ofrecen experiencias integrales que van más allá de la ceremonia, incluyendo actividades culturales y gastronómicas. Destinos como el Eje Cafetero y Cundinamarca compiten con Cartagena y Bogotá, atrayendo principalmente parejas estadounidenses que generan inversiones significativas en la economía local.
El turismo de bodas en Colombia está viviendo una transformación profunda. Lo que antes era una ceremonia concentrada en un solo día ahora se convierte en experiencias que pueden extenderse entre cuatro y siete días, donde los invitados viven el país en toda su magnitud. Este cambio responde a nuevas preferencias de las parejas que desean celebraciones más íntimas, personalizadas y conectadas con el territorio que eligen para casarse.
Cartagena ha sido reconocida durante años por los World Travel Awards como destino líder para lunas de miel, posicionamiento que ha ayudado a consolidar a Colombia en el segmento matrimonial internacional. De acuerdo con ProColombia, cada boda genera entre 20.000 y 50.000 dólares, con estadías promedio de cuatro a seis días por invitado. Paula Cortés Calle, presidenta ejecutiva de Anato, subraya que "este tipo de turismo atrae visitantes con estadías más largas y de mayor gasto promedio". El país representa actualmente el 15 por ciento en la elección como sede matrimonial, principalmente por parejas procedentes de Estados Unidos con 71,4 por ciento de participación, seguidas de España, Canadá y México.
Lo que distingue la tendencia actual es cómo las parejas internacionales buscan mostrar la identidad del país a sus invitados. Antes de la pandemia predominaban las bodas grandes con muchos asistentes en espacios tradicionales. Hoy el énfasis está en la exploración, la creación de memorias en distintos lugares y experiencias que integren cultura, gastronomía y naturaleza. Juanita Mesa Barrientos, directora de Feel Tourism Experiences, explica: "cuando las parejas internacionales eligen Colombia, no buscan el lujo genérico de cualquier capital del mundo, sino destinos exóticos, sofisticados y vibrantes". Su compañía ha acompañado más de 400 bodas destino en nueve años de trayectoria, atendiendo a invitados que esperan que cada detalle cuente qué es Colombia.
El mapa de destinos también se está redefiniendo. Medellín, Cartagena, Bogotá, Santa Marta y Cali siguen siendo los preferidos, pero han emergido nuevas opciones como el Eje Cafetero, Cundinamarca e incluso algunas regiones de Boyacá que ofrecen paisajes naturales, riqueza cultural y experiencias diferenciadas. Paola Medina, experta en bodas destino, señala que "la magia de estos destinos emergentes está en sus paisajes, la calidez de sus habitantes y la posibilidad de conexión con la naturaleza, un elemento cada vez más valorado por las nuevas generaciones".
Los hoteles han evolucionado significativamente en su rol. Ya no se limitan a ofrecer solo el evento, sino a diseñar experiencias integrales. Laura Quintana, vicepresidenta comercial de Movich Hotels, indica que "hoy se integran servicios como alojamiento, gastronomía personalizada, spa para novios y actividades previas o posteriores a la boda, garantizando que cada invitado viva una estadía completa y memorable". Hilton Bogotá Corferias ha dado un paso adicional incorporando bodas indias, con un equipo certificado en esta tradición espiritual y ceremonial.
Los operadores turísticos cumplen un papel fundamental al crear itinerarios integrales que van más allá de la ceremonia y la fiesta. El sector ha pasado de eventos de un día a experiencias con brunch de despedida, recorridos cafeteros, aventuras al aire libre, clases de cocina y actividades culturales. También crece el interés por locaciones poco convencionales como haciendas, baluartes y casas coloniales. La derrama económica de este segmento es significativa: la inversión directa de las parejas oscila entre 20.000 y 100.000 dólares por boda, más los gastos adicionales de los invitados que se extienden durante varios días en el país.
Para mantener el crecimiento, Paula Cortés Calle subraya la necesidad de fortalecer la promoción internacional para posicionar a Colombia como destino especializado en turismo de romance, además de mejorar la infraestructura y la conectividad aérea tanto internacional como interna.
Fuente original: El Tiempo - Vida