ÚltimasNoticias Colombia

Economía y Finanzas

PIB sube 2,6% pero su billetera no lo siente: la brecha que nadie explica en los titulares

Fuente: El Colombiano - Negocios
PIB sube 2,6% pero su billetera no lo siente: la brecha que nadie explica en los titulares
Imagen: El Colombiano - Negocios Ver artículo original

Colombia creció económicamente en 2025, pero la mayoría de las personas no percibe mejoría en su vida cotidiana. Esto sucede porque el PIB mide movimiento económico general, no bienestar individual, y además los precios ya quedaron en niveles altos aunque suban más lentamente. La inflación persistente, los gastos fijos que no bajan y la deuda personal crean una situación donde los números macroeconómicos y la realidad del hogar van en direcciones opuestas.

Usted ve en las noticias que la economía "va mejor", pero en casa sigue siendo difícil llegar a fin de mes. El arriendo no baja, el supermercado cuesta igual, los servicios públicos siguen altos y el transporte no deja de subir. Esa sensación de que algo no cuadra entre lo que dicen los titulares y lo que se vive en la realidad no es paranoia. Encuestas de opinión muestran que la mayoría de colombianos sienten que la situación económica empeora, aunque los reportes oficiales hablen de recuperación. La razón está en que se están mirando dos cosas completamente diferentes.

El problema comienza con una confusión básica sobre qué significa realmente que el PIB crezca. El Producto Interno Bruto no mide cuánta plata tiene usted en el bolsillo. Lo que hace es contar todo lo que se mueve en la economía: lo que gastan las familias, lo que invierten las empresas, lo que gasta el gobierno y la diferencia entre lo que vendemos al exterior y lo que compramos de afuera. Un país puede crecer económicamente sin que sus ciudadanos se sientan más ricos. Según Claudia Díaz, docente de Economía de la Areandina, "El PIB indica cuánto se mueve la economía, pero no asegura que ese movimiento se traduzca en alivio para las familias".

Lo más importante es de dónde viene ese crecimiento. No es igual cuando la economía crece porque se crean empleos bien pagados y aumenta la producción real, que cuando crece porque la gente consume más usando crédito o porque el gobierno gasta más dinero. En estos últimos casos, el número sube primero en los reportes estadísticos, pero tarda meses o incluso años en llegar a mejorar la vida de las personas. "Hay repuntes que se notan primero en el promedio y solo después, si se sostienen, llegan a la mesa del hogar", explica Díaz.

Colombia creció 2,6% en 2025 y se espera un crecimiento alrededor del 2% para 2026. Eso suena bien comparado con años anteriores, pero puede no ser suficiente si los precios siguen altos. La inflación cerró en 5,10% el año pasado, y el Banco de la República advierte que podría volver a subir. Aquí viene otro punto que causa confusión: inflación y precios no son lo mismo. Cuando baja la inflación significa que los precios suben más lentamente, no que bajen. Si antes subían 10% al mes y ahora suben 3%, eso es buena noticia para controlar la economía, pero el precio ya quedó en un nivel alto y allí se queda. "Si veníamos de aumentos fuertes, el nivel queda arriba y el bolsillo lo recuerda todos los días", señala Díaz.

Hay además un mecanismo oculto que mantiene los precios presionando hacia arriba: los contratos están indexados a la inflación del año anterior. Los arriendos, las matrículas escolares, los seguros y muchos otros pagos se ajustan automáticamente basándose en lo que pasó meses atrás. Así que aunque la inflación de hoy baje, usted sigue pagando aumentos que se aprobaron cuando la inflación era más alta. Por eso muchos hogares no sienten alivio: los gastos más grandes y obligatorios, como el arriendo, los servicios públicos, el transporte y la educación, no bajan al mismo ritmo que otros productos. Algunos alimentos pueden costar un poco menos, pero los gastos fijos siguen igual o suben, lo que consume casi todo el ingreso disponible.

El cuadro se complica aún más por dos realidades que no aparecen en las estadísticas del PIB: la deuda personal y la calidad del empleo. Muchas familias cubren gastos cotidianos con tarjeta de crédito, postergando el problema al futuro pero pagando intereses. Cuando alguien solo paga la cuota mínima de la tarjeta, la cifra parece manejable mes a mes, pero la deuda total nunca disminuye realmente. "Si usted paga y la obligación no baja, su presupuesto está estancado", advierte Díaz. Por otro lado, los reportes de empleo pueden mejorar, pero eso no significa que la gente haya encontrado trabajos estables o bien remunerados. Hay mucha informalidad, ingresos variables y salarios bajos que mantienen a las familias en modo supervivencia cada mes, sin posibilidad de planificar un futuro.

Entonces, ¿cómo saber si de verdad su situación financiera está mejorando más allá de lo que digan los titulares? Hay cinco señales que usted mismo puede revisar cada mes. Primero, el salario real: compare cuánto gana con cuánto cuesta vivir. Si el arriendo, la comida y los servicios suben más rápido que su sueldo, usted está perdiendo capacidad de compra. Segundo, los gastos fijos: sume todo lo que debe pagar sin opción cada mes. Si eso supera el 60% de lo que gana, su margen para respirar es muy pequeño. Tercero, la deuda: vea cuánto representan todas sus cuotas y pagos mínimos de lo que gana. Si se acerca a un tercio del ingreso, está entrando en zona de riesgo. Cuarto, el ahorro de emergencia: aunque sea poco, trate de ahorrar algo para sorpresas. La meta inicial es cubrir una semana de gastos, después un mes completo. Quinto, las señales de alerta: atrasos en pagos, avances de tarjeta, compras a crédito para pagar otros créditos, son todas banderas rojas de que algo está fallando.

La recomendación final es simple pero poderosa: haga un tablero mensual con estos cinco puntos y anótelos mes a mes. Si el salario real no mejora, la deuda crece y los gastos fijos se comen casi todo el ingreso, entonces el PIB puede estar subiendo mientras su hogar sigue bajo presión. Como dice Díaz, "Cuando una familia pone números a su realidad, deja de vivir de sensaciones y empieza a recuperar control". En otras palabras, usted no es malo con el dinero porque sienta que no mejora. El sistema económico nacional puede estar creciendo mientras su vida personal sigue siendo una apretada.

Fuente original: El Colombiano - Negocios

Noticias relacionadas