Petro rompe con el Banco de la República: retira al Gobierno de su Junta directiva por alza de tasas

El presidente Gustavo Petro confirmó que su administración abandona la Junta Directiva del Banco de la República, tras el polémico aumento de la tasa de interés a 11,25%. La decisión escaló la tensión que ya existía entre el Gobierno y el emisor, después de que el ministro de Hacienda, Germán Ávila, calificara el incremento de "irresponsable" e incluso abandonara la sesión en protesta. Petro cuestiona que el banco solo busca "aumentar las ganancias" de los acreedores mientras afecta la economía productiva del país.
La relación entre el Gobierno y el Banco de la República llegó a un punto de quiebre que no tiene antecedentes en la historia reciente del país. El presidente Gustavo Petro confirmó que su administración "se retira de la Junta" del banco central, escalando así el conflicto que estalló cuando la institución decidió aumentar la tasa de interés en 100 puntos básicos, llevándola a 11,25%. Con esta decisión, Petro respalda públicamente la controvertida actuación de su ministro de Hacienda, Germán Ávila, quien protagonizó un hecho sin precedentes: abandonar la reunión de la Junta antes de que terminara y convocar una rueda de prensa paralela para anticipar la decisión que consideraba "irresponsable" e "incoherente" con la realidad económica.
El aumento de tasas fue aprobado con cuatro votos a favor de los siete miembros de la Junta. El Banco de la República, dirigido por Leonardo Villar, explicó que la medida responde a presiones inflacionarias: la inflación llegó a 5,4% en enero y 5,3% en febrero, por encima del 5,1% de finales de 2025. Para el banco central, subir las tasas es la herramienta correcta para que la inflación vuelva a descender. Pero el presidente Petro ofrece una lectura completamente distinta: según él, la inflación no crece por exceso de dinero en la economía, sino por el precio de los alimentos, un factor que elevar las tasas de interés no resuelve sino que empeora.
Petro fue directo en sus críticas. Señaló que la Junta sigue en su "actitud de matar la economía colombiana" y advirtió que el Gobierno no será cómplice de una "posición de oposición suicida". El presidente también cuestionó los intereses detrás de la decisión, argumentando que los miembros del banco solo buscan "aumentar las ganancias" de los dueños de la deuda pública, que son "los mismos banqueros". Esta acusación toca un punto central del debate: según Petro, los acreedores del Estado se benefician cuando suben las tasas, mientras que los costos finales se trasladan al presupuesto nacional y terminan pagándolos los colombianos comunes.
El mandatario también detalló qué teme que suceda en la economía real. Un aumento de tasas, en su análisis, "revaloriza el peso, perjudica a los exportadores" y aumenta los costos financieros, lo que paradójicamente genera más inflación y hace más cara la deuda pública. Todo esto, advierte, podría crear presiones adicionales sobre las finanzas del país. En otras palabras: para Petro, la medicina del banco central es peor que la enfermedad que intenta curar.
Esta ruptura cristaliza una batalla ideológica que lleva meses latente. El Gobierno insiste en la necesidad de tasas más bajas que permitan que la economía crezca y que empresas y personas accedan más fácilmente al crédito. El Banco de la República, por su lado, mantiene como prioridad constitucional "proteger el poder adquisitivo de la moneda", como recordó Leonardo Villar. El banco también enfatizó que sus miembros, excepto el ministro de Hacienda, actúan de manera independiente y no responden a instrucciones del Ejecutivo.
Con este giro, la relación institucional entra en aguas turbulentas. Un Gobierno que se retira de la Junta del banco central es una señal de conflicto profundo, no simplemente desacuerdo técnico. Lo que está en juego es quién define el rumbo de la economía: si debe priorizarse controlar la inflación aunque crezcan los costos de crédito, o si debe permitirse que los empresarios y consumidores accedan más fácilmente a dinero aunque haya presiones en los precios. Para los colombianos promedio, esta pelea determina cuánto cuesta un crédito para la casa, un carro o los gastos diarios de la familia.
Fuente original: Portafolio - Economía