Periodistas colombianas rompen el silencio: ola de denuncias por acoso sexual en medios

Tras la suspensión de dos presentadores de Caracol Televisión por acoso sexual, decenas de periodistas colombianas comenzaron a compartir sus historias de abuso en redes sociales. El movimiento ha generado más de 60 denuncias de diferentes medios del país, revelando un patrón sistemático donde hombres con poder jerárquico acosan a mujeres jóvenes al inicio de sus carreras. Las periodistas ahora exigen que se cumplan las leyes y protocolos existentes contra el acoso laboral, y que los medios públicos y privados rindan cuentas de verdad.
Lo que comenzó como un comunicado de Caracol Televisión sobre la suspensión de dos presentadores por presunto acoso sexual desencadenó una avalancha de testimonios que lleva días dominando las redes sociales. Periodistas, camarógrafas y productoras de todo el país empezaron a contar sus propias experiencias bajo hashtags como #MeTooColombia, #YoTeCreoColega y #NoAlPactodelSilencio. Lo que muchos callaron por miedo durante años, finalmente está saliendo a la luz.
El fenómeno no es aislado. Juanita Gómez, expreentadora de Noticias Caracol, fue de las primeras en romper el hielo. Contó cómo entre 2015 y 2022 tuvo que "quitarse de encima a un periodista/presentador a la fuerza, varias veces y a empujones para que no le dé un beso en un ascensor" y cómo años después ese mismo colega invadía su espacio personal sin respeto mientras presentaban juntos. Lina Tobón, otra corresponsal del mismo canal, escribió sobre cómo ese mismo periodista le tocaba la cara diciendo que le estaba "puliendo el maquillaje" y hacía insinuaciones sobre su ropa. Ambas decidieron hablar después de ver que no estaban solas.
Conscientes de la magnitud del problema, Gómez y Paula Bolívar, codirectora de Brava News, abrieron un correo electrónico bajo el hashtag #YoTeCreoColega para centralizar las denuncias de manera más formal que solo redes sociales. A la fecha ya han recibido 60 testimonios de periodistas de diferentes medios. Al analizar los casos, han identificado patrones claros: casi todas las víctimas tenían entre 19 y 21 años, estaban en sus prácticas o primer empleo, y sus acosadores eran hombres con poder jerárquico, salarios altos y años de antigüedad en la empresa. "No estamos hablando de una o dos personas, sino de un sistema que ha permitido que esto ocurra empoderándolos frente a mujeres que estaban comenzando sus carreras", explica Juanita.
El contexto de este movimiento tiene antecedentes importantes en Colombia. En 2019, Vanessa Restrepo, periodista de El Colombiano, denunció penalmente a su editor Juan Esteban Vásquez por violencia sexual, caso que en 2024 resultó en condena. Esa denuncia llevó a la Corte Constitucional a dictar la sentencia T-140 de 2021, que obligó a los medios de comunicación a garantizar protocolos de prevención y atención contra la violencia de género en el trabajo. Además, en 2024 se promulgó la Ley 2365 que regula medidas contra el acoso sexual laboral. Sin embargo, Fabiola Ocampo, coordinadora de la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género, advierte que estas normas no se están aplicando: "No es suficiente proferir fallos y promulgar leyes, porque las organizaciones de la sociedad civil no tenemos la capacidad de hacer seguimiento al tema, especialmente cuando se tratan de empresas privadas, que se amparan de que los protocolos son asunto interno". Cuando la Red y la Alianza por la Igualdad de las Mujeres en los Medios enviaron cerca de 200 cartas a diferentes canales pidiendo que compartieran sus protocolos de atención, no recibieron respuesta alguna.
Las consecuencias van más allá del daño emocional. Paula Bolívar cuenta que muchas mujeres que reportaron acoso simplemente renunciaron y buscaron empleo en otras áreas de comunicación porque no estaban dispuestas a ceder ante el acoso para poder avanzar en sus carreras periodísticas. Se trata de una pérdida de talento directo para el sector y un costo humano incalculable.
Juan Roberto Vargas, director de Noticias Caracol, reconoció días después del comunicado que estaban atravesando "un hecho donde se tiene que demostrar la determinación, la decencia y el rigor" y que tomarían "las decisiones que se tengan que tomar", pero aclaró que "lo más importante es que estamos del lado de las víctimas". Ahora las periodistas esperan que esas palabras se traduzcan en acciones concretas, comenzando por implementar de verdad los protocolos que ya existen por ley, con enfoque de género, y garantizando canales de denuncia seguros, visibles y efectivos. El silencio en los medios colombianos finalmente se está rompiendo, pero el cambio estructural apenas comienza.
Fuente original: El Tiempo - Vida