Penguin Random House demanda a OpenAI por usar libros infantiles para entrenar ChatGPT sin permiso

La editorial británico-estadounidense acusa a ChatGPT de reproducir historias y dibujos del dragón Kokosnuss, un personaje infantil alemán protegido por derechos de autor. La demanda se presentó en Múnich alegando que OpenAI entrenó su IA con estas obras sin autorización. Aunque Bertelsmann y Penguin ya tienen un acuerdo con OpenAI desde enero de 2025, la editorial asegura que la protección de la propiedad intelectual es su prioridad.
Una batalla más en el conflicto entre inteligencia artificial y derechos de autor llegó a los juzgados alemanes. Penguin Random House presentó una demanda formal contra OpenAI en el tribunal regional de Múnich, acusando al chatbot de vulnerar los derechos de un ilustrador alemán. El problema: ChatGPT puede reproducir libros y dibujos de "Der kleine Drache Kokosnuss", la serie del dragón Coco que no sabe volar, creada por Ingo Siegner.
Según la editorial, con solo hacer preguntas simples al chatbot, cualquiera puede obtener contenido que claramente copia las historias protegidas y genera ilustraciones del dragón "que se parecen notablemente al original". Penguin Random House sostiene que hay "indicios claros" de que las obras de Siegner fueron utilizadas ilegalmente para entrenar el sistema de IA y que OpenAI las almacena en sus servidores. La empresa incluso asegura que pidió a OpenAI que detuviera esta práctica y brindara información, pero no recibió respuesta.
Lo irónico del caso es que Penguin Random House forma parte de Bertelsmann, un gigante alemán de medios que en enero de 2025 llegó a un acuerdo con OpenAI. Ese trato buscaba integrar ChatGPT en varias actividades, incluyendo recomendaciones de libros personalizadas en redes sociales. Pero aparentemente, el uso sin control de obras protegidas llegó demasiado lejos. Carina Mathern, directora de la división juvenil, lo dejó claro: "Estamos abiertos a las oportunidades que ofrece la IA, pero la protección de la propiedad intelectual sigue siendo para nosotros una prioridad absoluta".
La editorial exige transparencia y medidas de protección adecuadas para los lectores. El sindicato de editores alemanes también se sumó a la preocupación, declarando que "la IA no debe desarrollarse en detrimento de quienes crean los contenidos" e instando a los tribunales a definir claramente dónde comienzan las apropiaciones ilícitas. Este caso podría sentar precedentes importantes sobre cómo las compañías de IA deben lidiar con la propiedad intelectual en Europa.
Fuente original: El Colombiano - Tecnología

