ONU pide frenar escalada en Oriente Medio mientras potencias se dividen en el Consejo de Seguridad

El Secretario General António Guterres pidió este miércoles distensión inmediata tras los ataques entre Estados Unidos, Israel e Irán que han causado decenas de muertes civiles. En el Consejo de Seguridad quedó evidente la división global: Rusia y China acusan a Washington e Israel de agresión; estos justifican sus acciones; Irán invoca defensa legítima. El panorama es caótico, con ciudades bombardeadas, misiles interceptados y negociaciones diplomáticas rotas.
La reunión de emergencia en el Consejo de Seguridad de la ONU dejó en claro lo que muchos ya sabían: la comunidad internacional está profundamente fracturada a la hora de enfrentar la crisis en Oriente Medio. António Guterres, Secretario General, compareció este miércoles para advertir que "estamos siendo testigos de una grave amenaza para la paz y la seguridad internacionales" después del intercambio de ataques militares entre Estados Unidos, Israel e Irán que ha dejado un reguero de destrucción en la región.
Según los reportes disponibles, alrededor de veinte ciudades iraníes fueron bombardeadas, entre ellas Teherán, Isfahán, Qom y Tabriz. Los ataques alcanzaron zonas civiles, incluyendo escuelas. Medios iraníes reportan que al menos 85 personas murieron en un ataque aéreo contra una escuela de niñas en Minab. En respuesta, Irán lanzó ataques que afectaron objetivos en Bahréin, Irak, Jordania, Kuwait, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Aunque varios países árabes lograron interceptar los misiles, hubo víctimas civiles también en estos territorios.
Lo más preocupante para Guterres fue que estos ataques ocurrieron justo cuando estaban en curso conversaciones diplomáticas. "Lamento profundamente que se haya desperdiciado esta oportunidad diplomática", expresó el Secretario General, refiriéndose a las negociaciones indirectas entre Washington e Irán mediadas por Omán que venían desarrollándose. Su llamado fue claro: "la región y el mundo necesitan una salida ahora mismo" y pidió un cese inmediato de las hostilidades.
Sin embargo, la respuesta en el Consejo mostró un planeta dividido. Rusia y China, que solicitaron la reunión de urgencia, rechazaron los argumentos de Estados Unidos e Israel sobre una supuesta amenaza nuclear iraní. El embajador ruso Vassily A. Nebenzia afirmó que "son totalmente infundados los intentos de los países occidentales de justificar la agresión estadounidense-israelí". Por su parte, el embajador chino Ful Cong pidió que "se debe respetar la soberanía, la seguridad e integridad territorial de Irán".
Estados Unidos defendió sus acciones diciendo que los ataques se dirigieron a "objetivos específicos y estratégicos" para desmantelar capacidades de misiles y degradar activos navales usados para desestabilizar la región. Israel, por su lado, argumentó que actuó contra "una amenaza existencial antes de que se volviera irreversible". Irán, en cambio, invocó el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas para justificar lo que llamó su derecho "inherente y legítimo" a la autodefensa, negando que buscara provocar la confrontación.
Colombia, presente en el Consejo, recordó un principio fundamental: "Cuando la fuerza sustituye a la ley, el orden internacional se debilita y la barbarie ocupa su lugar". Su embajadora Leonor Zalabata Torres subrayó que "ningún Estado puede reclamar unilateralmente el derecho a atacar a otro". La Liga de Estados Árabes, aunque condenó los ataques de Irán a países que no participan en el conflicto, también criticó la hipocresía israelí de criticar programas nucleares mientras se niega a someter sus propias instalaciones a inspecciones internacionales.
El panorama deja poco espacio para optimismo. Guterres advirtió que "la acción militar conlleva el riesgo de desencadenar una cadena de acontecimientos que nadie puede controlar en la región más volátil del mundo". Su último llamado fue a "actuar, de forma responsable y conjunta, para alejar a la región y a nuestro mundo del abismo". Pero con potencias mundiales tomando bandos claramente definidos, la pregunta que queda flotando en el aire es si alguien está realmente escuchando.
Fuente original: ONU - Oriente medio



