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Un cese al fuego anunciado pero sin ejecutar: los obstáculos que frenan la paz entre Israel y Líbano

Fuente: France 24 - Medio Oriente
Un cese al fuego anunciado pero sin ejecutar: los obstáculos que frenan la paz entre Israel y Líbano
Imagen: France 24 - Medio Oriente Ver articulo original

Washington anunció una extensión de la tregua entre Israel y Líbano, pero el acuerdo enfrenta múltiples obstáculos. Hezbolá rechazó lo que calificó como capitulación, Israel mantiene sus ataques pese al anuncio, y el Gobierno libanés se debate entre apoyar el pacto y presionar al grupo armado para que lo acepte. Además, Irán busca garantizar que sus aliados no queden abandonados en la mesa de negociaciones.

Hace apenas unas horas que Washington anunció una extensión de la tregua entre Israel y Líbano, pero en el terreno la realidad es completamente distinta. El jueves 4 de junio, reportes de medios locales documentaban numerosos bombardeos en el sur libanés y el Valle de la Bekaa, dejando cinco muertos en la ciudad de Sohmor. Los drones de vigilancia israelíes continuaban sobrevolando Beirut a baja altitud, mientras que en el norte israelí las sirenas sonaban por posibles ataques de Hezbolá. Para dimensionar la brecha entre lo anunciado y lo real, la misión de paz de la ONU registró la muerte de un soldado serbio por mortero e hirió a dos militares españoles en la zona de enfrentamientos.

Esta contradicción ilustra el principal obstáculo que enfrenta cualquier acuerdo: los negociadores no están sentados con quien verdaderamente controla la situación. Israel y Estados Unidos excluyeron a Hezbolá de las conversaciones, considerándola una organización terrorista, aunque cualquier implementación dependa completamente de su aceptación. El acuerdo estadounidense supone que Hezbolá cese primero sus ataques y se retire del sur de Líbano, sin exigencias inmediatas a Israel. No es sorpresa entonces que Naim Qassem, secretario general de Hezbolá, rechazara lo que denominó una "capitulación, una derrota y la consecución de los objetivos del enemigo". El grupo exige un alto el fuego integral que incluya la retirada completa de tropas israelíes y prometió continuar atacando mientras persista "la agresión".

El Gobierno libanés, por su lado, intenta jugar diplomacia para salvar el acuerdo. El presidente Joseph Aoun aseguró que el cese al fuego podría entrar en vigor en 24 horas si todas las partes internas lo aprueban, incluyendo a Hezbolá. El primer ministro Nawaf Salam defendió el pacto como "la mejor opción disponible" y el "camino más rápido y menos costoso", dirigiendo implícitamente un mensaje al grupo armado: quienes rechacen la propuesta serán responsables de las consecuencias. Sin embargo, el Gobierno libanés históricamente ha mostrado impotencia frente al control efectivo que Hezbolá ejerce en el sur. Intentos anteriores de desarmarlo por la fuerza podrían desencadenar un enfrentamiento interno. Por eso el acuerdo contempla "zonas piloto" donde el Ejército libanés tomaría control gradual tras la retirada israelí, una solución que analistas como Michael Young del Centro Carnegie consideran útil para evitar choques directos sobre el desarme.

Pero hay otro problema: Israel no ha cesado sus ataques y mantiene clara su intención de continuar. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, subrayó que el acuerdo permite la permanencia de tropas en el sur de Líbano y autoriza "acciones" contra Hezbolá con "libertad de acción" para atacar Beirut. La ocupación desplazó 1,2 millones de libaneses y ha destruido deliberadamente infraestructuras y viviendas. Netanyahu enfrenta presiones contradictorias: desde Washington quieren cerrar este frente regional; sus aliados más radicales demandan mantener la ocupación; sus opositores lo acusan de debilidad; y los habitantes del norte israelí consideran insuficiente cualquier acuerdo.

Finalmente, Irán, aliado de Hezbolá, añade otra capa de complejidad. Teherán ha condicionado negociaciones separadas con Washington sobre el Estrecho de Ormuz a que haya un alto el fuego integral en Líbano. El comandante Esmail Qaani de la Fuerza Quds exigió que Israel se repliegue al menos a las cinco posiciones que ocupaba antes del conflicto iniciado el 28 de febrero pasado. Michael Young advierte que será "interesante observar la interacción" entre las negociaciones estadounidenses con Irán y lo que ocurra en Líbano, pues mientras Washington busca fortalecer al Estado libanés como negociador principal, Irán intenta posicionarse como salvador. Aunque si el acuerdo logra devolver rápidamente a los libaneses del sur a sus aldeas, será difícil que Teherán pueda resistirse, concluye el analista.

Fuente original: France 24 - Medio Oriente

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