Microshifting: la nueva forma de trabajar que divide la jornada en bloques y que cautiva al 65% de empleados

Una tendencia laboral llamada 'microshifting' está ganando terreno entre los trabajadores colombianos. Se trata de dividir el día en bloques cortos de trabajo en lugar de mantener horarios continuos de ocho a nueve horas. El modelo permite ajustar los tiempos de concentración según la energía y necesidades personales, especialmente entre millennials y generación Z. Sin embargo, su implementación enfrenta desafíos en sectores que requieren presencialidad fija.
Cuando el reloj deja de marcar la jornada laboral
La forma de trabajar está cambiando. Cada vez más empleados buscan liberarse de esos horarios rígidos de nueve horas seguidas frente a la pantalla. Y parece que las empresas están escuchando. Un estudio reciente reveló que el 65% de los trabajadores encuestados mostraría interés en dividir su jornada en bloques flexibles en lugar de mantener horarios continuos.
Esta tendencia, conocida como 'microshifting', propone una reorganización radical del día laboral. No se trata simplemente de trabajar desde casa o algunos días en la oficina, como ocurre con el trabajo híbrido. El microshifting va más allá: busca redefinir cuándo se trabaja, permitiendo que cada persona divida su día en segmentos de 45 a 90 minutos de concentración intensa, seguidos de pausas para actividades personales, responsabilidades familiares o simplemente descansar. Luego, la jornada continúa en otro bloque del día.
¿Por qué genera tanto interés?
El atractivo es obvio. Bajo este esquema, un trabajador puede organizar sus tareas más exigentes para los momentos en que su energía y concentración están en el pico. Si alguien rinde mejor por las mañanas, puede trabajar las actividades complejas desde tempranas horas y dejar lo más liviano para la tarde. Además, permite atender responsabilidades personales sin sentir que se está desconectando del trabajo: si necesitas ir al médico o ayudar a tus hijos, puedes hacerlo y retomar después sin culpa.
La preferencia es especialmente fuerte entre millennials y generación Z, así como entre personas que combinan empleo con responsabilidades de cuidado. Y tiene sentido: para quienes equilibran una carrera profesional con tareas familiares, esta flexibilidad es casi un salvavidas.
El desafío real de implementarlo
No todo es tan sencillo. El microshifting funciona mejor en sectores basados en conocimiento, como tecnología, diseño o comunicación, donde el trabajo se mide por resultados y entregas, no por horas sentado en una silla. Pero en actividades que dependen de turnos fijos o presencia física constante —como manufactura o atención al cliente— implementar este modelo es mucho más complicado.
Además, existe una tensión creciente entre lo que los trabajadores quieren y lo que algunas empresas exigen. Mientras muchas organizaciones impulsan mayor presencialidad en las oficinas (lo que algunos llaman "hybrid creep"), otros sectores avanzan hacia sistemas basados en productividad y resultados, sin importar cuándo o dónde se trabaje.
El futuro de la jornada laboral
Lo cierto es que algo está cambiando en cómo entendemos el trabajo. A medida que más empresas midan el éxito por metas cumplidas y no por horas registradas, modalidades como el microshifting podrían convertirse en la norma. No para todos los sectores, claro, pero sí para aquellos donde sea viable. Y eso, para millones de trabajadores que ya están cansados del reloj, suena como una muy buena noticia.
Fuente original: El Tiempo - Empresas