Medicamentos en crisis: la industria reclama $5 billones y 96 plantas están al borde del colapso
Las empresas farmacéuticas colombianas enfrentan una situación crítica a inicios de 2026. El sistema de salud les debe $5 billones, mientras el gobierno fija precios máximos que las obligan a producir algunos medicamentos a pérdida. Con un aumento inesperado del salario mínimo y una regulación de precios que reduce márgenes entre 5% y 6%, 96 plantas están en riesgo de cerrar.
La tormenta perfecta que ahoga a las farmacéuticas colombianas
La industria productora de medicamentos en Colombia vive un momento crítico. A inicios de 2026, las empresas que fabrican los remedios que llegan a hospitales, clínicas y farmacias enfrentan una combinación de presiones que tiene a 96 plantas en situación de riesgo. El golpe más duro: el sistema de salud les debe $5 billones, dinero que debería estar en sus arcas pero que simplemente no llega.
Clara Rodríguez, directora de la Asociación Colombiana de la Industria Farmacéutica (Ascif), explicó que los fabricantes nacionales están atrapados en una pinza. Por un lado, el ajuste al salario mínimo de este año llegó por sorpresa y afectó directamente sus costos fijos. De los 60.000 empleados que trabajan en esta industria, el 30% devenga el sueldo básico. Por el otro lado, está la regulación estatal de precios que desde hace más de una década limita cuánto pueden cobrar al sistema de salud.
"En Colombia, hace más de 10 años, existe una regulación de precio. Es decir, dentro del canal institucional existe una regulación que fija un precio máximo de venta al sistema y yo, como industria, no puedo salir a venderle al sistema por encima de esos precios", explicó Rodríguez. Lo que viene ahora es aún peor: esta regulación traerá una disminución de entre 5% y 6% en los precios de los medicamentos. En otras palabras, producirán a mayor costo pero venderán por menos que hace algunos años.
El resultado es una pesadilla empresarial: medicamentos que se fabrican y se venden a pérdida. Rodríguez señaló que actualmente hay líneas específicas que ya operan con márgenes negativos, particularmente medicamentos para la salud mental y para la diabetes. "Esa situación puede generar una afectación sobre el mercado nacional y sobre el abastecimiento de medicamentos", advirtió.
La raíz del problema está en la crisis financiera del sistema de salud que se ha agudizado en los últimos dos años. Las EPS, que son el puente entre los 52 millones de afiliados y los prestadores de servicios, ya están pidiendo auxilio. El dinero que el Estado les reconoce por cada paciente (la UPC) es insuficiente. Todo eso se traduce en que no hay plata para pagar a quienes fabrican los medicamentos.
Agregando leña al fuego, las farmacéuticas tienen otro problema administrativo. Como no compran directamente con las EPS sino a través de operadores logísticos, clínicas u hospitales, no pueden acceder de manera directa al Giro Directo de recursos que maneja la Adres. "Uno podría acudir al Gobierno y decirle que nosotros vendimos estos medicamentos y no nos ha cubierto la deuda, pero resulta que nosotros no tenemos el relacionamiento directo con la gente", explicó Rodríguez. Es decir, aunque el Gobierno les debe billones, es difícil cobrar cuando estás en medio de una cadena compleja.
Con 96 plantas en riesgo, la pregunta ya no es si habrá consecuencias, sino cuándo empezarán a notarse en las farmacias y en los hospitales de los colombianos.
Fuente original: La República - Empresas