Los huevos no suben el colesterol: qué dice la ciencia sobre este alimento controversial

Durante años se creyó que los huevos aumentaban el colesterol en la sangre, pero estudios recientes demuestran que las grasas saturadas son las verdaderas culpables de elevar los lípidos. Los nutrientes de los huevos, especialmente en la yema, son valiosos para el cuerpo. Expertos recomiendan que adultos sanos consuman entre uno y dos huevos diarios como parte de una alimentación balanceada.
Durante décadas circuló la creencia de que comer huevos disparaba el colesterol en la sangre. Sin embargo, la investigación científica ha cambiado esta perspectiva. Estudios recientes, incluyendo uno publicado en 2025 en The American Journal of Clinical Nutrition, han confirmado que consumir dos huevos diarios dentro de una dieta baja en grasas saturadas en realidad ayuda a reducir el colesterol LDL, ese que se considera perjudicial para el corazón.
La confusión viene de que las yemas contienen colesterol, pero ese no es el problema principal. Como explica Keith Ayoob, dietista-nutricionista de Nueva York, "la gran mayoría de los nutrientes del huevo se encuentran en la yema". La realidad es que la mayor parte del colesterol en la sangre se produce en el hígado, no proviene de lo que comemos. David L. Katz, especialista en medicina preventiva, añade que "es cierto que las yemas del huevo contienen colesterol, pero la mayor parte de este se produce en el hígado y la mala alimentación también juega un papel importante". Los genes también influyen: cada organismo responde diferente al colesterol dietético.
Lo que realmente eleva los lípidos en la sangre son las grasas saturadas. Estas dificultan que el hígado las elimine y aumentan la producción de apolipoproteína B, proteína que transporta el colesterol malo. Esto incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, especialmente en adultos mayores. Por eso las recomendaciones oficiales sugieren limitar las grasas saturadas a no más del 10 por ciento de las calorías diarias, es decir, unos 20 gramos al día máximo. Esto significa moderar el consumo de mantequilla, lácteos enteros, carnes rojas, quesos y aceites tropicales.
Un huevo aporta casi tres gramos de proteína, 22 miligramos de calcio, 66 miligramos de fósforo, 19 miligramos de potasio, 10 microgramos de selenio, además de folato, colina, vitamina A, vitamina D, vitamina E, vitamina K, aminoácidos, ácidos grasos omega-3, luteína y zeaxantina. Estos nutrientes benefician la salud cerebral y general del cuerpo.
Pero el consumo debe ser moderado. Según la Asociación Americana del Corazón, los adultos sanos pueden ingerir de forma segura entre uno y dos huevos al día. Como dice Ayoob, "cuando la gente demoniza los huevos, el problema no son los huevos, sino con qué los acompañas". Lo ideal es prepararlos con aceite de oliva o vegetal en lugar de mantequilla, y acompañarlos con tostadas integrales, legumbres o verduras. Los alimentos ricos en fibra ayudan a bloquear la reabsorción del colesterol que produce el cuerpo, lo que refuerza los beneficios del consumo moderado de huevos dentro de una dieta equilibrada.
Fuente original: El Tiempo - Salud