Los colombianos volvieron a comprar más lácteos en 2025 tras cuatro años de crisis en el sector

Después de caídas drásticas en 2022 y 2023, el consumo de leche y productos derivados rebotó con un crecimiento de 3,5% en 2025. Este es el mejor resultado en cuatro años para un sector que había estado en crisis. Los expertos señalan que desinformación en redes sociales y recomendaciones médicas sin sustento científico fueron los culpables de los años difíciles anteriores.
Buenas noticias para la industria láctea colombiana. Después de cuatro años complicados, el consumo de leche y derivados finalmente levanta cabeza. En 2025 los hogares gastaron 3,5% más en estos productos comparado con el año anterior, según los datos de Raddar, la empresa que mide el gasto real de las familias colombianas.
Para entender por qué esto es importante, hay que mirar hacia atrás. En 2022 el sector se desplomó: el consumo cayó 9%. Al año siguiente fue peor, con una contracción de 6%. En 2024 apenas logró un tímido avance de 0,9%. Así que después de tanto golpe, este 3,5% de crecimiento representa la recuperación más fuerte que ha tenido el sector en cuatro años.
Pero aquí viene lo interesante: ¿qué pasó? ¿Por qué de repente los colombianos dejaron de comprar leche y quesos? Según Ana María Gómez, presidenta ejecutiva de Asoleche (la asociación de procesadores de leche), el enemigo no fue el precio ni la falta de oferta. El problema fue la desinformación. "Encontramos dos fenómenos preocupantes. Primero, profesionales de la salud que, incluso sin un diagnóstico clínico que lo justifique, eliminan sistemáticamente los lácteos de la dieta de sus pacientes. Segundo, influencers y figuras públicas que, sin ningún sustento científico, desaconsejan el consumo de leche en redes sociales", explicó Gómez.
Básicamente, la gente asustada por lo que veía en internet o escuchaba de personas sin credibilidad científica simplemente dejó de comprar. Y los médicos, algunos de ellos, recomendaban eliminar los lácteos sin tener razones concretas para hacerlo. Esto aceleró la caída del consumo durante esos años oscuros.
Lo que Asoleche y el Ministerio de Agricultura quieren que quede claro es que los lácteos no son el enemigo. Tienen proteínas de buena calidad, calcio para los huesos, vitaminas A y D, y otros nutrientes que el cuerpo necesita. "¿Cuándo perdimos de vista que la nutrición se trata de balance, no de prohibiciones? La clave no está en eliminar, sino en equilibrar. Y por supuesto, este balance debe estar idealmente supervisado por un profesional de la salud", señaló Gómez.
El mensaje es claro: la comida no es un asunto de blancos y negros. Alguien con una intolerancia a la lactosa o una alergia genuina debe evitar estos productos, pero la mayoría de los colombianos pueden consumir lácteos sin problema como parte de una dieta variada. La recuperación de 2025 sugiere que el país finalmente está empezando a creerlo.
Fuente original: Portafolio - Economía