Los aranceles de Trump los pagaron los estadounidenses, no los extranjeros: qué cambió tras el fallo

Un estudio de la Reserva Federal revela que el 94% del costo de los aranceles recayó sobre empresas y consumidores estadounidenses, no sobre los exportadores extranjeros. Tras el fallo de la Corte Suprema que anuló estos impuestos el 20 de enero, se abren debates sobre devoluciones por más de 175 mil millones de dólares. Colombia pierde ventaja competitiva al desaparecer los gravámenes que golpeaban más a otros países.
La pregunta que todos se hacen tras el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos contra los aranceles de Donald Trump tiene una respuesta sorprendente: quien los pagó fueron los propios estadounidenses. Un estudio del Banco de la Reserva Federal de Nueva York realizado por Mary Amiti, Chris Flanagan, Sebastian Heise y David E. Weinstein demuestra que casi el 90% de la carga económica de estos impuestos recayó directamente en empresas y consumidores norteamericanos.
Durante 2025, los aranceles promedio sobre importaciones estadounidenses subieron de forma dramática: comenzaron en 2,6% a principios de año y terminaron en 13%. La brecha entre lo que legalmente se cobraba y lo que efectivamente se pagaba fue crucial. Canadá es el ejemplo más claro: aunque enfrentaba un arancel del 35%, el 83% de sus productos quedaron exentos bajo el tratado comercial con Estados Unidos y México. Además, muchos importadores simplemente dejaron de comprar bienes gravados para evadir el impacto, especialmente en abril y mayo cuando los gravámenes sobre China se dispararon.
El mecanismo es técnico pero el resultado es simple. Cuando se cobra un arancel, alguien tiene que pagarlo. Si un producto cuesta 100 dólares y se le suma un arancel del 25%, el importador podría pagar 25 dólares adicionales. Pero si el exportador reduce su precio para mantener ventas, comparte el costo. El análisis de datos reales mostró algo contundente: entre enero de 2024 y noviembre de 2025, el 94% del arancel fue trasladado a los precios de importación estadounidenses. Un arancel del 10% apenas redujo en 0,6 puntos porcentuales los precios que los exportadores cobraban. Traducido al carrito de compras: los productos gravados terminaron costando 11% más caro que los no arancelados.
China fue la perdedora más visible. Su participación en las importaciones estadounidenses cayó de casi 25% en 2017 a menos del 10% en los primeros 11 meses de 2025. México y Vietnam capturaron el espacio que dejó atrás. No fue solo una guerra comercial de números: fue un rediseño completo de quién provee qué a Estados Unidos.
Cuando la Corte Suprema anuló estos aranceles el 20 de enero con un fallo 6-3, dejó un caos administrativo y financiero. Más de 175 mil millones de dólares se recaudaron bajo esos impuestos ilegales. Las autoridades aduanales estadounidenses anunciaron que suspenderían el cobro a partir del 24 de febrero, pero sin aclarar cómo funcionarían las devoluciones ni si serían automáticas o requeriría que cada empresa pidiera su dinero. Mientras tanto, Trump impuso un nuevo arancel global del 15% bajo otra base legal, así que el juego continuó con nuevas reglas.
Los grandes ganadores potenciales incluyen a empresas de retail como Walmart y Amazon, fabricantes de electrónica como Samsung y LG, y sorpresivamente, fondos de inversión especializados. Algunos de estos últimos compraron derechos de reembolso a importadores por apenas 20 o 30 centavos por dólar. Con el fallo a su favor, podrían cobrar el 100% de lo invertido. Los consumidores estadounidenses también podrían demandar por precios inflados que pagaron, aunque el proceso es incierto porque la Corte no estableció un mecanismo automático de reembolso.
Para Colombia la noticia es agridulce. El país estaba entre los menos castigados por esos aranceles, lo que le daba ventaja competitiva. Ahora que desaparecieron para todos, esa ventaja se esfuma. Sectores como las flores que enfrentaban aranceles del 10% pierden el "privilegio relativo" que tenían frente a competidores más gravados. La Cámara de Comercio Colomboamericana advierte además que el alivio no será inmediato: los sistemas aduanales estadounidenses tardarán semanas en actualizarse, y no hay claridad sobre quién reclamará qué, ni cuándo llegarán las devolutivas si es que llegan.
Fuente original: El Colombiano - Negocios