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Leche cruda: riesgos que no vale la pena correr, según los CDC

Fuente: Mediplus - Qué hay de nuevo

La leche sin pasteurizar puede contener bacterias y virus que causan enfermedades graves. Aunque algunas personas la consumen buscando beneficios adicionales, la leche pasteurizada ofrece los mismos nutrientes sin los peligros. Los niños pequeños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con defensas bajas corren mayor riesgo de complicaciones serias.

Beber leche cruda, es decir, sin pasteurizar, es una práctica que trae consigo riesgos significativos para la salud. La pasteurización es un proceso simple que calienta la leche a temperaturas específicas durante un tiempo determinado para eliminar los microorganismos dañinos. Aunque algunas personas creen que la leche sin procesar tiene más beneficios, la realidad es que la leche pasteurizada proporciona exactamente los mismos nutrientes pero de forma segura.

Desde principios del siglo XX, cuando se comenzó a usar la pasteurización, las enfermedades transmitidas a través de la leche disminuyeron drásticamente. Sin embargo, la leche cruda sigue siendo una fuente potencial de contaminación con bacterias y virus peligrosos como Campylobacter, E. coli, Listeria, Salmonella y Brucella. Aunque las buenas prácticas en las granjas ayudan a reducir la contaminación, no pueden garantizar que la leche esté completamente segura. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) también advierten contra el consumo de leche cruda contaminada con el virus A(H5N1), que puede enfermarlo.

Ciertos grupos de población están más expuestos a complicaciones graves. Los niños menores de 5 años, los adultos mayores de 65, las mujeres embarazadas y las personas con el sistema inmunitario debilitado (por ejemplo, quienes reciben tratamiento del VIH o tienen otras condiciones que afecten sus defensas) son particularmente vulnerables. En estas personas, la infección puede ir más allá de malestar digestivo y causar complicaciones serias como el síndrome urémico hemolítico o el síndrome de Guillain-Barré, que pueden resultar en insuficiencia renal, parálisis o accidente cerebrovascular.

Los síntomas iniciales de una enfermedad transmitida por la leche cruda incluyen diarrea, cólicos estomacales y vómitos. En la mayoría de los casos estos síntomas desaparecen solos, pero en algunos casos particulares las consecuencias pueden ser mucho más serias e incluso letales.

Para protegerse, el consejo es directo: elija siempre leche y productos lácteos pasteurizados y revise cuidadosamente las etiquetas al comprar. Además, mantenga los productos lácteos refrigerados a 4 grados centígrados o menos, nunca los deje fuera del refrigerador por más de dos horas, y si nota que algún producto está vencido o en mal estado, deséchelo sin dudarlo.

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