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Latinoamérica enfrenta crisis silenciosa de feminicidios mientras el mundo celebra el Mundial

Fuente: El Tiempo - Vida
Latinoamérica enfrenta crisis silenciosa de feminicidios mientras el mundo celebra el Mundial
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Mientras se jugaba el Mundial de fútbol, América Latina registraba cifras alarmantes de asesinatos contra mujeres. En México fueron 289 feminicidios en solo 21 días, y Colombia vivió el caso de Natalia Villalba. La región concentra 14 de los 25 países con mayor índice de feminicidios en el mundo, con Honduras, Guatemala y República Dominicana a la cabeza. Expertos advierten que la problemática no es solo de penas insuficientes, sino de impunidad sistemática en investigaciones y aplicación de justicia.

Mientras los estadios se llenaban de aficionados durante el Mundial de fútbol, las calles de México se convirtieron en escenario de protestas. Colectivos feministas alzaban la voz contra una realidad que sigue cobrándose vidas: en los primeros 21 días del torneo, se contabilizaron 289 feminicidios en el país, lo que significa 14 mujeres asesinadas diariamente. Esta cifra contrasta drásticamente con el promedio de 10 feminicidios al día registrado normalmente. Una campaña en redes sociales advertía que "la violencia contra las mujeres no es parte del juego", buscando crear conciencia sobre cómo los grandes eventos deportivos suelen intensificar los actos de violencia contra las mujeres.

En Colombia, la problemática llegó a los titulares cuando el cuerpo de Natalia Villalba Angarita, de 36 años, fue hallado dentro de una maleta en un apartamento de Bogotá el 22 de junio. Entre enero y abril de 2026, el país había reportado 41 feminicidios según el Observatorio de Violencia Feminicida, cifra que refleja una tendencia preocupante en toda la región. Según datos de organismos internacionales, América Latina registró más de 3.700 muertes violentas de mujeres y niñas por razones de género en 2025, un aumento del 18 por ciento respecto a 2024. Honduras lidera con la tasa más alta: 4,3 feminicidios por cada 100.000 mujeres, seguida por Guatemala con 1,9 y República Dominicana con 1,4. En Honduras específicamente, se registra un feminicidio cada 32 horas.

El problema no termina en las cifras. Según el Centro de Derecho de Mujeres de Honduras, "la investigación criminal deficiente, la ausencia de la aplicación de la perspectiva de género de parte de los operadores de justicia y la revictimización institucional de las mujeres que denuncian, hacen que el mayor obstáculo no sea la insuficiencia de las penas, sino la casi nula probabilidad de que los agresores sean efectivamente investigados, procesados y condenados". Aumentar condenas, como lo hizo Honduras al elevar penas por feminicidio hasta 60 años, no es solución si la justicia no funciona. En México, apenas el 13,6 por ciento de los casos llega a una denuncia formal, mientras que en Ecuador solo se denuncia el 5 por ciento.

Eugenia D'Angelo, directora ejecutiva de MundoSur, una organización que monitorea estos crímenes en la región, subraya que "la existencia de una legislación avanzada no garantiza por sí sola una protección efectiva. Que exista la ley no significa que el derecho sea efectivo y que sí pueda ser ejercido claramente por las personas". Esta advertencia es especialmente relevante cuando algunos gobiernos han comenzado a desfinanciar programas de prevención. Argentina, bajo la gestión de Javier Milei, redujo casi en 90 por ciento el presupuesto para prevenir violencia de género, eliminando el programa Acompañar y la Subsecretaría de Protección contra la Violencia de Género.

Los costos de esta violencia van más allá de las vidas perdidas. Según un informe presentado en mayo sobre el costo de la violencia contra las mujeres en Iberoamérica, en países como Paraguay y Ecuador esta problemática alcanza hasta el 5 por ciento del PIB, representado en gastos de salud, justicia, descapitalización de pequeños negocios y pérdida de productividad laboral de las víctimas. "No es solo un costo económico. Tiene un impacto humano y social. Tiene impacto sobre la salud, la autonomía de las mujeres y en su participación laboral", explica Azul Picón, coordinadora del área de prevención de las violencias de Grow-Género y Trabajo.

Las expertas coinciden en que para muchas mujeres en América Latina, eventos como el Mundial no son motivo de celebración sino de preocupación, porque estos espacios reafirman discursos patriarcales. Solo cambios profundos en las políticas públicas de prevención, investigación rigurosa desde una perspectiva de género, y presupuestos reales destinados a protección podrán frenar una crisis que sigue cobrándose miles de vidas cada año en el continente. La legislación existe en muchos países, pero sin voluntad política para hacerla cumplir, sigue siendo solo un papel.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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