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En la Guajira, mujeres transforman huertos y animales en negocios que generan ingresos y seguridad alimentaria

Fuente: El Tiempo - Vida
En la Guajira, mujeres transforman huertos y animales en negocios que generan ingresos y seguridad alimentaria
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Comunidades apartadas de la Guajira desarrollan proyectos de bioeconomía con apoyo de la Fundación Alpina. Desde Doralma Rosado en Barrancas, quien convirtió 39 gallinas en un negocio que alimenta a su familia, hasta iniciativas en Nazareth que benefician a 170 familias wayú. Un proyecto en la Alta Guajira fue reconocido recientemente por reducir la inseguridad alimentaria y fortalecer los ingresos de comunidades rurales.

Hace cinco años, Doralma Rosado recibió 39 gallinas que parecían un apoyo temporal. Hoy, a los 61 años, produce 45 huevos diarios, cría pollos y cerdos, y cultiva malanga, yuca y ají en el corregimiento de San Pedro del Perijá, en Barrancas. Lo que comenzó como un pequeño regalo se convirtió en su medio de vida y el de su familia. "A mis hijos les di estudio criando gallinas y especies menores", relata. Con el tiempo compró un congelador, amplió sus cultivos a 15 mil matas de malanga y sigue trabajando semillas que le proporcionó la Fundación Alpina hace años.

Rosado forma parte de Sabores y Saberes, una iniciativa que reúne a 30 mujeres en el sur de La Guajira. El grupo prepara arroz de coco, pescado, sopa de mondongo, pasteles y comidas típicas. Según ella, el acompañamiento comenzó con capacitaciones en producción agroecológica, elaboración de abonos orgánicos y entrega de semillas e insumos. "Nos dijeron que trabajáramos el proyecto y que lo sacáramos adelante. Hoy tengo 53 gallinas ponedoras y nunca abandoné esa producción", afirma.

La historia de Doralma refleja uno de los desafíos más urgentes de la región: la escasez de agua. Recuerda que hace cuatro décadas los ríos y arroyos del sur guajiro mantenían caudales permanentes. "Todos los arroyos se han ido secando. Desde 2010 para acá ese problema ha empeorado mucho", comenta. Pese a esto, rechaza la idea de que La Guajira sea un territorio únicamente desértico. "Sí se puede hacer agricultura. Si uno no abandona de sembrar yuca, maíz, plátano o guineo, siempre tiene producción", sostiene.

En la Alta Guajira, hacia el norte, se desarrolla una iniciativa similar con comunidades wayú. El proyecto "Huertas agroecológicas para el fortalecimiento de medios de vida" trabaja con 170 familias de diez comunidades en Nazareth, municipio de Uribia. Recientemente fue reconocido por la Red del Pacto Global Colombia y la Cámara de Comercio de Bogotá como una buena práctica en desarrollo sostenible.

Los números de este proyecto en la Alta Guajira muestran su impacto real. Según la Fundación Alpina, logró reducir en un 70 por ciento el número de productores que no tenían acceso a agua potable. También aumentó el consumo de alimentos nutritivos, fortaleció los ingresos familiares mediante grupos de ahorro y nuevos puntos de comercialización. Las mujeres ahora participan en el 61 por ciento de las decisiones comunitarias y lideran asociaciones locales, lo que muestra un cambio significativo en el liderazgo femenino rural.

Lo que une a estos proyectos, separados por cientos de kilómetros, es su objetivo común: demostrar que el fortalecimiento de las capacidades productivas, la recuperación de saberes locales y el uso sostenible de la biodiversidad pueden generar ingresos reales y comunidades más resilientes. En un departamento marcado por desafíos climáticos y sociales intensos, estas iniciativas ofrecen una alternativa concreta para que familias como la de Doralma Rosado permanezcan en el campo con dignidad. "No me voy de mi Guajira. Aquí tengo mis animales, mis cultivos y vivo feliz", dice Rosado.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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