Las lluvias frenan la caña de azúcar: cómo Solla mantiene su crecimiento en medio de la tormenta
La Organización Solla cerró 2025 con ingresos cercanos a $3 billones pese a los retos climáticos. Las fuertes lluvias de diciembre y enero redujeron el corte de caña y limitaron la oferta de melaza, mientras que en el puerto de Buenaventura los barcos esperaron más de 20 días para descargar. La compañía responde con innovación en nutrición animal y expansión internacional hacia nuevos mercados en Latinoamérica.
Cuando el clima complica los negocios del campo
La naturaleza no da tregua en Colombia. Las lluvias intensas que cayeron entre diciembre y enero han dejado su huella en sectores clave de la economía, y el negocio de la caña de azúcar no fue la excepción. Mauricio Campillo, presidente de la Organización Solla, reconoce sin rodeos el impacto: los cultivos de caña redujeron significativamente sus cortes, lo que se tradujo en una menor disponibilidad de melaza en el mercado.
Pero el problema no terminó en el campo. En el puerto de Buenaventura, ese punto vital por donde entra y sale buena parte del comercio colombiano, las operaciones de descarga de barcos quedaron prácticamente paralizadas. "Las fuertes lluvias registradas en diciembre y enero impactaron significativamente las operaciones de descarga de barcos en el puerto de Buenaventura, generando tiempos de fondeo superiores a 20 días", explica Campillo. Eso significó que los barcos quedaran esperando más de tres semanas para poder descargar sus mercancías. La compañía tuvo que repensar toda su logística para no quedarse sin abastecimiento.
Crecer en medio de la adversidad
A pesar de estos obstáculos climáticos y logísticos, Solla no bajó los brazos. La organización cerró el año anterior con ingresos cercanos a $3 billones, consolidando una posición fuerte en el mercado. Es el tipo de noticia que da tranquilidad en tiempos complicados: las empresas que logran adaptarse son las que realmente tienen músculo.
La estrategia de la compañía se sostiene en tres pilares principales. Primero, la innovación en nutrición animal, que es su razón de ser. Segundo, la expansión en el negocio de mascotas con marcas reconocidas como Nutrecan, Nutrecat y Lucky, donde ofrecen productos con ingredientes funcionales y formulaciones pensadas en la salud específica de perros y gatos. Tercero, el compromiso con la ganadería productiva a través de alimentos balanceados para peces, cerdos, ganado, aves y caballos.
Una compañía con mira internacional
Lo que diferencia a Solla en el mercado es que ya no piensa solo en Colombia. La compañía es la que más exporta en el segmento de mascotas a nivel nacional, y ya tiene presencia en varios países de Centroamérica y el Caribe. Pero el ambición va más allá: Campillo confirma que están prospectando nuevas aperturas en Latinoamérica previstas para 2026 y 2027.
En cuanto a la innovación, Solla mantiene centros de estudios especializados en ganadería y nutrición de perros y gatos, donde combinan ciencia, tecnología y sostenibilidad. El objetivo es claro: brindar soluciones nutricionales que realmente mejoren la productividad y la rentabilidad de sus clientes, ya sean pequeños distribuidores o grandes industrias del sector pecuario.
El mensaje de fondo es alentador: aunque las lluvias hayan complicado las cosas, hay empresas colombianas que saben cómo sortear la tormenta.
Fuente original: La República - Empresas