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Las inyecciones en el ojo que devuelven la visión a pacientes con enfermedades de la retina

Fuente: El Tiempo - Salud
Las inyecciones en el ojo que devuelven la visión a pacientes con enfermedades de la retina
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Las terapias intravítreas son inyecciones de medicamentos aplicadas directamente dentro del ojo que permiten recuperar y mantener la visión en pacientes con enfermedades de la mácula, antes condenados a la ceguera. El tratamiento requiere entre siete y ocho aplicaciones en el primer año, aunque las nuevas moléculas han reducido esa frecuencia. Aunque generan temor inicial, el procedimiento es rápido y seguro, y mejora significativamente la calidad de vida de los pacientes.

Hace algunos años, un diagnóstico de enfermedad macular era sinónimo de deterioro visual progresivo sin opciones reales de mejoría. Ese escenario cambió gracias a las terapias intravítreas, un tratamiento que inyecta medicamentos directamente en el gel interior del ojo para actuar sobre la retina y detener o revertir la pérdida de visión.

Según explica la oftalmóloga Juliana Fernández Jaramillo, medical advisor de oftalmología de Bayer, estas terapias consisten en medicamentos biológicos que se inyectan en el vítreo, el gel que llena el ojo. Desde allí, el fármaco viaja hasta la retina donde "inhibir o secuestran moléculas que están encargadas de producir la enfermedad. Al hacerlo, permiten que la patología mejore y que el paciente recupere y mantenga su visión".

El impacto es especialmente importante en la mácula, la zona central de la retina responsable de actividades críticas como leer, reconocer rostros o conducir. Cuando esta área se daña, la visión se vuelve borrosa o distorsionada. Antes de estas inyecciones, el tratamiento con láser solo podía detener algunos problemas, pero no recuperaba la visión perdida. La diferencia ahora es que los pacientes no solo frenan la enfermedad, sino que mejoran su capacidad visual.

Aunque la idea de una inyección en el ojo causa temor, el procedimiento es rápido y seguro. Se realiza en condiciones estériles con el paciente despierto. Se coloca un dispositivo para mantener el ojo abierto, el paciente fija la vista en un punto y la inyección se aplica en segundos. La cantidad de medicamento es mínima, entre 0,05 y 0,1 mililitros. En el primer año se requieren entre siete y ocho aplicaciones, aunque las moléculas más nuevas han logrado reducir esa frecuencia a alrededor de cinco inyecciones en el primer año y hasta dos en el segundo.

La mejoría visual no es inmediata pero se evidencia tras las primeras dosis de carga, que se administran mensualmente durante tres meses. Después, los pacientes notan avances que se miden clínicamente. Más allá de números, la recuperación de visión tiene un impacto profundo en la salud mental. Según Fernández Jaramillo, "un paciente con baja visión tiene mayor riesgo de depresión, por lo que mejorar su capacidad visual también mejora su estado de ánimo". Los pacientes recuperan independencia para actividades cotidianas que habían perdido.

En Colombia, estas terapias están disponibles desde hace más de una década y han transformado el manejo de enfermedades oculares. El país incluso tuvo un papel destacado siendo uno de los primeros en el mundo en aprobar y aplicar este tipo de medicamentos. Hoy, la tendencia es continuar reduciendo la frecuencia de aplicaciones sin sacrificar efectividad, lo que beneficiaría a los pacientes con menos visitas médicas y al sistema de salud en general.

Sin embargo, la especialista recalca que el tratamiento no debe ser la única estrategia. En un país donde la hipertensión arterial y la diabetes son frecuentes y representan factores de riesgo para enfermedades oculares, la prevención sigue siendo fundamental. "Estamos muy acostumbrados a tratar cuando la enfermedad ya existe. Pero muchas de estas condiciones se pueden prevenir si se controlan esos factores de base", concluye.

Fuente original: El Tiempo - Salud

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