La muerte de El Mencho podría traer más violencia, advierte analista sobre estrategia de seguridad de Sheinbaum

La caída del líder del Cartel Jalisco Nueva Generación sorprendió incluso a expertos, paralizando ciudades enteras por la tensión generada. Sin embargo, un analista senior del International Crisis Group advierte que matar capos no elimina las organizaciones criminales ni sus operaciones. La estrategia del gobierno mexicano de "descabezamiento" puede terminar generando más violencia en el corto plazo mientras luchan por el control territorial, lo que contradiría el objetivo de pacificación de la presidenta Sheinbaum.
La noticia de la muerte de Nemesio Oseguera, conocido como "El Mencho", dejó en shock a expertos en crimen organizado como David Mora, analista senior en México del International Crisis Group. Mora estaba en Guadalajara cuando el gobierno anunció el abatimiento del capo más buscado del país y lo que vio fue revelador: "una ciudad fantasma" por la tensión que provocó la noticia. "Calles vacías, negocios cerrados, nadie en la calle", relata. Eso muestra el control que estas organizaciones pueden ejercer sobre territorios completos, capaces de paralizar ciudades enteras con una sola noticia.
La muerte de Oseguera tras un operativo militar en un municipio de Jalisco desató inmediatamente una ola de bloqueos de carreteras, incendios y ataques a comercios en varios estados donde el cartel tiene presencia. Pero Mora advierte que esta violencia de reacción inmediata es apenas el primer acto de una crisis más profunda. Según el analista, en los próximos meses vendrá un tipo de violencia completamente diferente: la generada por las luchas internas del cartel por el poder y los ataques de grupos rivales que verán una oportunidad de expandir su territorio.
El problema de fondo es que el gobierno mexicano está apostando por una estrategia que lleva 20 años sin funcionar: la captura o muerte de grandes capos. Mora explica que "las organizaciones no desaparecen simplemente con remover a las cabezas. De hecho, tienden a desestabilizarse, generar procesos de más violencia, facciones contrarias". Esta estrategia ha resultado en la multiplicación de grupos criminales en México, no en su debilitamiento.
En el caso específico de Jalisco, la incógnita es grande porque "El Mencho" era una figura extraordinariamente centralizada de poder. A diferencia de otros carteles como el de Sinaloa, Jalisco era más jerárquico y Oseguera nunca permitió que ninguno de sus lugartenientes fuera lo suficientemente fuerte para retar su autoridad. Ahora, con su muerte, no hay una línea clara de sucesión: dos de sus hijos están en cárceles estadounidenses y varios de sus principales lugartenientes están presos o asesinados. Eso deja el campo abierto para conflictos internos graves.
Lo que preocupa a Mora es que hay una contradicción fundamental en los objetivos del gobierno. Por un lado, está la presión de Estados Unidos exigiendo "resultados significativos" contra el narcotráfico, lo que significa capturar y matar capos. Por otro lado, está el compromiso de la presidenta Sheinbaum de pacificar México. Como lo dice el analista: "Descabezar Jalisco y matar a 'El Mencho' puede traer efectos que van en contra del objetivo de la presidenta de pacificar México". Es un balance complicado porque lo que satisface a Washington podría generar exactamente lo contrario de lo que los ciudadanos mexicanos necesitan: paz.
Finalmente, Mora señala que el impacto real en los mercados criminales será limitado. Los grupos de distribución, extorsión y tráfico de drogas seguirán operando aunque no haya un líder supremo. Los precios de las drogas no han fluctuado en Sinaloa a pesar de sus conflictos internos, lo que indica que otros grupos criminales entran a ocupar el espacio. Para la población mexicana, lo relevante es la violencia que genera este reacomodo, no la capacidad del Estado de decomisar drogas. Y eso es precisamente lo que Sheinbaum quería evitar.
Fuente original: BBC Mundo - Economía