La abstinencia prolongada deteriora la calidad del esperma, según estudio internacional

Un amplio análisis científico de 171 estudios encontró que el almacenamiento prolongado del esperma en el cuerpo afecta su capacidad de fecundación. Los espermatozoides sufren un envejecimiento celular que reduce su movilidad y viabilidad, especialmente durante periodos largos de abstinencia sexual. El hallazgo tiene implicaciones para tratamientos de fertilidad y sugiere que el tiempo de abstinencia debería ajustarse según el objetivo reproductivo.
Un estudio internacional basado en el análisis de 171 investigaciones científicas —115 realizadas en humanos y 56 en otras especies animales— reveló que el esperma se deteriora progresivamente cuando permanece almacenado en el cuerpo durante periodos prolongados. Este envejecimiento celular, que los científicos llaman "senescencia espermática", afecta directamente la fertilidad masculina y la capacidad de fecundación.
La investigación publicada por El Tiempo encontró que los periodos largos de abstinencia sexual están asociados con un aumento del estrés oxidativo, es decir, una acumulación de moléculas dañinas que afectan el material genético. Como resultado, disminuye significativamente la motilidad del esperma —su capacidad para desplazarse— y su viabilidad —la cantidad de células que permanecen vivas y funcionales—. Aunque el impacto fue descrito como "débil pero significativo", los investigadores subrayan que los efectos son consistentes y estadísticamente relevantes.
La explicación de este deterioro reside en la estructura misma de los espermatozoides. A diferencia de otras células del cuerpo, estas células reproductivas maduras tienen capacidades muy limitadas para repararse. Carecen de suficiente citoplasma —la parte de la célula donde residen los mecanismos de defensa contra el daño oxidativo—, tienen acceso restringido a fuentes de energía y no pueden activar procesos de reparación genética de manera eficiente. Su alto metabolismo las hace especialmente vulnerables a los radicales libres, que dañan el ADN, las membranas celulares y las mitocondrias.
Curiosamente, el estudio encontró que no todas las variables se afectaron de igual manera en humanos. La morfología del esperma, la tasa de fertilización y la calidad embrionaria no mostraron efectos significativos, lo que sugiere que ciertos filtros biológicos —como la selección natural de espermatozoides más competentes— podrían limitar el impacto del deterioro en etapas posteriores del proceso reproductivo. Sin embargo, en otras especies animales los efectos fueron más pronunciados, incluyendo reducción en el éxito de fertilización y calidad embrionaria.
Los hallazgos tienen implicaciones prácticas directas para las clínicas de reproducción asistida en Colombia y el mundo. Según los autores, el tiempo de abstinencia debería ajustarse según el objetivo: cuando se busca maximizar la cantidad de esperma, periodos más largos pueden ser útiles, pero si lo que se quiere es mejorar la calidad de las células, intervalos más cortos serían preferibles. En técnicas como la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI), donde se selecciona una única célula para la fertilización, reducir el tiempo de almacenamiento podría mejorar los resultados, incluso frente a las recomendaciones actuales que oscilan entre dos y siete días de abstinencia.
El estudio también abre interrogantes sobre cómo la evolución ha permitido que algunas especies desarrollen mecanismos para mitigar este deterioro. Ciertos animales han evolucionado con sistemas especializados de almacenamiento, producción de antioxidantes o incluso comportamientos como la repetición de apareamientos, lo que refleja una fuerte presión evolutiva para preservar la calidad del esperma y maximizar el éxito reproductivo.
Fuente original: El Tiempo - Salud