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Juntas directivas mixtas generan hasta 25% más rentabilidad: el dato que impulsa cambios en asambleas

Fuente: Portafolio - Negocios
Juntas directivas mixtas generan hasta 25% más rentabilidad: el dato que impulsa cambios en asambleas
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Mientras las asambleas de accionistas definen los liderazgos para este año, el balance de género en juntas directivas vuelve al centro del debate corporativo. Los estudios de McKinsey y Boston Consulting revelan que empresas con juntas balanceadas tienen más probabilidades de rentabilidad superior, mejor innovación e información ESG más sólida. En Colombia, al ritmo actual, tardarían décadas en alcanzar el equilibrio de género en estos espacios de poder.

En las próximas semanas sucede algo decisivo en las grandes empresas colombianas: las asambleas generales de accionistas definirán quiénes entran y quiénes salen de las juntas directivas. Y en esa conversación, el balance de género ha ganado protagonismo. No es por moda corporativa, sino porque cada vez hay más evidencia de que funciona. El problema es que en Colombia el avance es lento. De acuerdo con un informe reciente del Colegio de Estudios Superiores de Administración (CESA) y el Instituto de Gobierno Corporativo (IGC), si la tendencia continúa así, el país necesitaría varias décadas para lograr un equilibrio real en las mesas de decisión.

Lo interesante es que el tema dejó de ser solo una cuestión de justicia o equidad. Los números hablan solos. Investigaciones de McKinsey & Company y Boston Consulting Group citadas en el informe muestran que las empresas con juntas balanceadas tienen hasta un 25% más de probabilidades de obtener un desempeño financiero superior al promedio de su industria. Además, cuando hay liderazgo diverso, la divulgación de información ambiental, social y de gobierno corporativo (ESG) aumenta cerca de un 50%. Y hay más: esas compañías reportan ingresos por innovación 19% más altos.

La explicación tiene lógica. Cuando hay diversidad en los órganos de gobierno, la gestión de riesgos mejora. En momentos de volatilidad, diferentes perspectivas en la mesa generan debates más profundos y evitan lo que los expertos llaman pensamiento de grupo, esa tendencia a pensar todos igual que termina en decisiones débiles. Con más voces distintas, se evalúan escenarios con mayor amplitud y se reducen los puntos ciegos estratégicos.

El desafío ahora está en quién toma las decisiones en febrero y marzo, cuando se configuran los liderazgos. Las empresas que aún tienen participación femenina nula o marginal en juntas directivas enfrentan el reto de moverse hacia estructuras más balanceadas. No es un tema menor: en Colombia, el ritmo actual de cambio es tan lento que requeriría varias décadas para alcanzar la paridad. Para los accionistas conscientes, el mensaje es claro: diversidad no es solo lo correcto, es lo rentable.

Fuente original: Portafolio - Negocios

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