Juan Daniel Oviedo: la economía no está peleada, el gobierno la polarizó

Juan Daniel Oviedo, fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia, asegura que el discurso del gobierno contra el sector privado es populista y roza el autoritarismo. Sostiene que la torta económica colombiana se reparte equitativamente entre empresas, bancos, hogares y gobierno, por lo que todos deben trabajar en equipo. Rechaza la narrativa que presenta a empresarios y trabajadores como enemigos naturales.
Después de sumar 1.255.000 votos en la consulta del 8 de marzo, Juan Daniel Oviedo tomó la decisión de acompañar a Paloma Valencia como fórmula vicepresidencial, buscando representar al centro político que conecta en vez de polarizar. En conversación con Portafolio, el político desmonta lo que considera una estrategia del gobierno actual: enfrentar los diferentes actores de la economía como si fueran enemigos irreconciliables.
El punto central de su argumento es simple pero contundente: cuando se habla de crecimiento económico en Colombia, se trata de cómo se produce, se consume y se reparte la riqueza generada. Según Oviedo, los actores que mueven la economía son claramente identificables: los hogares, las empresas, los bancos y el Estado. Al analizar cómo se distribuye el producto interno bruto entre estos sectores, la evidencia muestra algo que considera incómodo para muchos: "todas están repartidas por igual en la economía colombiana". Esto significa que no existe una concentración desproporcionada de riqueza en manos del sector privado en términos del ingreso anual generado, como sugiere el discurso oficial.
Para Oviedo, este hallazgo tiene implicaciones políticas directas. "Verdaderamente la evidencia nos muestra en Colombia que el discurso de lucha contra los intereses del sector privado es populista que bordea con el autoritarismo", afirma el candidato. Desde su perspectiva, esta narrativa ha servido para justificar medidas que, aunque buscaban beneficiar a trabajadores, no fueron acompañadas de estrategias para que las empresas pudieran asumir los costos. El ejemplo más reciente es el aumento del salario mínimo de 2026, que alcanzó el 23 por ciento.
La solución que plantea requiere cambiar la conversación política de fondo. No se trata de elegir entre apoyar a empresarios o a trabajadores, sino de reconocer que ambos necesitan prosperar para que el país crezca. "Tenemos que lograr que las medidas de mejoramiento salarial vengan complementadas con medidas de acompañamiento al sector empresarial para poder asumir esos mayores costos", explica. Para él, un gobierno que escucha a los gremios empresariales no es automáticamente "vendido a los privados", así como un gobierno que no los escucha no es por ello más progresista.
Oviedo insiste en que el centro político tiene el potencial de ser ese puente, no por tibieza sino por capacidad de adaptabilidad a la realidad. La pregunta que deja implícita es si los colombianos está listos para un discurso que use evidencia económica en lugar de divisiones ideológicas.
Fuente original: Portafolio - Economía