IA promete ahorrar 30% en costos para fábricas colombianas: así funciona en la práctica

Las empresas manufactureras que adopten inteligencia artificial pueden reducir sus gastos operativos hasta en 30%, según expertos de Bluetab. El mercado global de IA para manufactura crecerá de 3.200 millones de dólares en 2023 a 20.800 millones en 2028. En Colombia, la tecnología ya muestra resultados medibles en predicción de demanda, mantenimiento de máquinas y automatización de procesos repetitivos.
Mientras muchos empresarios manufactureros colombianos aún debaten si invertir en inteligencia artificial vale la pena, hay datos concretos que hablan solos. Las compañías que están integrando IA en sus operaciones reportan reducciones de costos de hasta 30 por ciento, según la consultora Bluetab, que pertenece al grupo IBM desde 2021 y acompaña a la industria local en esta transformación.
¿Qué significa eso en términos reales? Imagine una fábrica que gasta 100 millones de pesos mensuales en operación. Con IA bien implementada, podría ahorrar hasta 30 millones. La clave está en convertir los datos acumulados en la empresa en una herramienta que anticipe problemas antes de que ocurran, identifique dónde se está perdiendo dinero y permita tomar decisiones más rápido. Rafael Raimondi, Director Ejecutivo de Negocios y Operaciones de Bluetab, lo explica así: "En manufactura se trata de tomar mejores decisiones, más rápido y con menos fricción. El diferencial está en construir una base de datos sólida y gobernada, lista para escalar casos de uso que impacten productividad, costos y calidad. Hemos visto modelos que generan ahorros superiores al 2% mensual en consumo de energía".
Este no es un fenómeno aislado. El mercado global de IA aplicada a manufactura está creciendo a una velocidad sorprendente. Pasó de 3.200 millones de dólares en 2023 a una proyección de 20.800 millones para 2028, según el Foro Económico Mundial. Eso refleja cuántas fábricas en el mundo están apostándole a esta tecnología.
¿Cómo funciona en la práctica? La IA está entrando en la manufactura por varios caminos. Primero, predice qué van a comprar los clientes analizando patrones históricos, lo que permite a las fábricas producir exactamente lo que se necesita sin quedarse con inventarios que nadie quiere. Segundo, anticipa cuándo una máquina va a fallar antes de que se dañe, ahorrando tiempos de parada que cuestan mucho dinero. Tercero, automatiza tareas repetitivas que comúnmente generan errores humanos. Cuarto, gestiona y organiza toda la información documental de la empresa de forma inteligente, evitando que el conocimiento se pierda cuando los empleados se jubilan o cambian de trabajo.
Para el sector manufacturero colombiano, esto no es solo tecnología por tecnología. Es una cuestión de supervivencia competitiva. El contexto es complicado: volatilidad en precios de materias primas, presión constante para reducir costos y clientes cada vez más exigentes que quieren productos personalizados. Las empresas que no adapten su operación quedarán rezagadas. Como señala Raimondi, "Las organizaciones que integren inteligencia en su modelo operativo estarán mejor preparadas para adaptarse al mercado y evolucionar sin depender de cambios reactivos".
Lo interesante es que estos ahorros no son promesas a cinco años plazo. Varias empresas ya están viendo retornos de inversión en los primeros meses de implementación. Para una industria como la colombiana, que compite con exportadores de toda la región, estos números podrían marcar la diferencia entre crecer o quedarse estancada.
Fuente original: El Colombiano - Negocios