Hipotiroidismo e hipertiroidismo: qué síntomas debe vigilar toda mujer colombiana después de los 40

Las enfermedades de la tiroides afectan hasta ocho veces más a las mujeres que a los hombres, especialmente después de los 40 años. Los cambios en los niveles de estrógeno actúan como detonantes de estas condiciones. Los síntomas suelen confundirse con cansancio, depresión o menopausia, retrasando el diagnóstico. Un análisis de sangre simple puede detectarlas a tiempo y evitar complicaciones graves.
La glándula tiroides, ubicada en la base del cuello, es como el director de orquesta del metabolismo en el cuerpo. Pero existe un problema importante que afecta principalmente a las mujeres colombianas: estas enfermedades se presentan entre cinco y ocho veces más frecuentemente en el sexo femenino que en los hombres.
La razón tiene que ver con la biología reproductiva. Los cambios en los niveles de estrógeno a lo largo de la vida femenina pueden activar procesos autoinmunes o causar fallas en la tiroides. Después de los 40 años, el problema se agudiza. Especialistas señalan que casi la mitad de las mujeres mayores de esa edad podrían presentar algún grado de disfunción tiroidea, especialmente con la llegada de la menopausia.
Uno de los mayores retos para detectar estas enfermedades es que los síntomas se camuflan. Tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo comparten características con el agotamiento cotidiano, la depresión o los cambios propios del climaterio, lo que retrasa un diagnóstico oportuno y afecta la calidad de vida de quien las padece.
El hipotiroidismo ocurre cuando la tiroides produce insuficientes hormonas, generalmente por una condición llamada tiroiditis de Hashimoto. Las mujeres con esta enfermedad suelen experimentar fatiga persistente, aumento de peso, frecuencia cardíaca lenta, retención de líquidos, estreñimiento, piel seca, caída del cabello, hinchazón en el rostro e intolerancia al frío.
El hipertiroidismo es lo opuesto: la tiroides genera un exceso de hormonas y acelera los procesos del organismo. La enfermedad de Graves es su causa más común. En este caso, las mujeres sienten calor constante, ansiedad, insomnio, temblores, pierden peso a pesar de comer más, tienen palpitaciones y deposiciones frecuentes. Algunos casos incluyen agrandamiento del cuello o cambios en los ojos.
La buena noticia es que ambas condiciones son detectables con un simple análisis de sangre que mide los niveles hormonales. "La consulta temprana con un médico permite detectar la disfunción de la glándula y acceder a tratamientos efectivos antes de que la calidad de vida se vea afectada", señalan los endocrinólogos del hospital NewYork-Presbyterian.
Los especialistas recomiendan que a partir de los 40 años toda mujer considere un control regular de tiroides, especialmente si presenta síntomas inusuales o persistentes. Un diagnóstico a tiempo previene complicaciones cardiovasculares, óseas y metabólicas que pueden afectar significativamente la salud a largo plazo. En el sistema de salud colombiano, este chequeo puede solicitarse a través de la EPS y es fundamental no descartar estos síntomas como simples molestias del envejecimiento o estrés.
Fuente original: El Tiempo - Salud