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Nueva EPS: la crisis que llevó al Instituto Nacional de Cancerología al borde del colapso

Fuente: El Tiempo - Salud
Nueva EPS: la crisis que llevó al Instituto Nacional de Cancerología al borde del colapso
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La deuda de Nueva EPS con el Instituto Nacional de Cancerología se cuadruplicó en dos años, pasando de 36 mil millones a 136 mil millones de pesos. El INC anunció el cierre de servicios para nuevos pacientes afiliados a esta EPS, pero logró un acuerdo de emergencia para continuar atendiendo. Sin embargo, el problema no es aislado: hospitales y clínicas en todo el país han suspendido servicios ante la imposibilidad de cobrar deudas que superan los 7,3 billones de pesos.

El Instituto Nacional de Cancerología, principal centro del país para el tratamiento del cáncer, anunció hace poco el cierre de sus servicios para nuevos pacientes afiliados a Nueva EPS. La noticia fue un golpe para el sistema de salud colombiano. Sin embargo, tras una reunión urgente entre el agente interventor de la aseguradora y los directivos del instituto, se alcanzó un acuerdo que permitió mantener abiertos los servicios.

Detrás de este anuncio de emergencia hay una historia de deudas acumuladas que demuestra la gravedad de la crisis financiera de Nueva EPS. La cartera total que la aseguradora debe al Instituto Nacional de Cancerología pasó de 36 mil 295 millones de pesos en marzo de 2024 a 136 mil 424 millones en febrero de 2026. Un aumento casi cuatriplicado en apenas dos años. La situación es más preocupante cuando se observa que el dinero más adeudado corresponde a deudas vencidas hace más de un año: pasaron de 6 mil 169 millones en 2024 a 28 mil 475 millones en 2026.

Carolina Wiesner, directora del Instituto Nacional de Cancerología, explicó que "El Instituto Nacional de Cancerología no tiene contrato con la Nueva EPS y tenemos una cartera que asciende a los 146 mil millones". Aclaró que los pacientes ya en tratamiento continuarían recibiendo atención, y que las urgencias operarían con normalidad. Sin embargo, el instituto esperaba que en los siguientes días la EPS firmara nuevos acuerdos de pago y contratos que garantizaran la atención de nuevos usuarios.

Pero el problema de Nueva EPS va mucho más allá del Instituto Nacional de Cancerología. En toda Colombia, hospitales y clínicas han tenido que tomar decisiones similares. En Antioquia, 37 hospitales públicos suspendieron servicios no urgentes por una deuda aproximada de 170 mil millones de pesos. En Manizales, el Hospital Santa Sofía cerró completamente sus puertas para más de 500 mil usuarios. En Cali, la Clínica Versalles suspendió todos sus servicios, y en Pasto el Hospital San Rafael finalizó su contrato con la EPS. La lista es extensa y crece cada semana.

Según el estudio más reciente de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas, Nueva EPS debe a más de 200 instituciones de salud una suma que ya supera los 7,3 billones de pesos, con una morosidad del 67 por ciento. Para ponerlo en perspectiva, cuando comenzó la intervención de la aseguradora en junio de 2024, la cartera era de aproximadamente 4,2 billones de pesos con una morosidad del 53 por ciento. En menos de dos años, la deuda creció en más de tres billones de pesos.

El nuevo agente interventor de Nueva EPS, Jorge Iván Ospina Gómez, reconoció la gravedad de la situación pero también señaló que parte de la deuda tiene raíces anteriores a la intervención. Tras la reunión con el Instituto Nacional de Cancerología, se acordó que la EPS pagaría 52 mil millones de pesos en los próximos tres meses, mientras que el saldo restante sería analizado en mesas de trabajo.

Los directores de las principales organizaciones de prestadores de salud alertan que las consecuencias de esta crisis están cayendo sobre los usuarios. Jorge Toro, director de la Unión de IPS, advierte que "la situación de no pago de la Nueva EPS es gravísima". Señala que algunas instituciones facturan entre 3 y 4 mil millones de pesos mensuales en atenciones, pero reciben entre 500 y 700 millones del mes. Esta brecha financiera está dejando sin dinero en caja a un alto número de prestadores en el país, reduciendo la red de servicios disponible para 11,5 millones de afiliados.

Fuente original: El Tiempo - Salud

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