Golfo Pérsico en caos: petroleros atrapados mientras Irán y Occidente escalan tensiones

La escalada militar en Medio Oriente ha convertido el Estrecho de Ormuz, vital para el comercio mundial, en una zona de riesgo donde ya han sido dañados al menos tres buques. Más de 200 embarcaciones esperan ancladas mientras Irán advierte que el paso es peligroso, aunque niega planes formales de cerrarlo. El conflicto amenaza el suministro de aproximadamente el 20 por ciento del petróleo mundial y podría hacer dispararse los precios internacionales del crudo.
El Estrecho de Ormuz, la arteria más importante para el transporte de petróleo y gas a nivel mundial, se ha convertido en una zona de fuego cruzado donde los intereses geopolíticos de Irán, Estados Unidos e Israel ponen en peligro la seguridad marítima global. Al menos tres petroleros resultaron dañados durante el fin de semana tras los bombardeos estadounidenses e israelíes contra Irán y las represalias iraníes consiguientes, según reportes de autoridades marítimas del domingo.
El impacto inmediato ha sido caótico. Más de 200 buques, entre petroleros y cargueros de gas natural licuado, permanecen anclados en las aguas alrededor del estrecho esperando que mejore la situación de seguridad. Un petrolero con bandera de Palaos resultó herido dejando cuatro marineros lesionados. El MKD VYOM, otro buque carguero, fue impactado por un proyectil a casi 45 millas náuticas de la costa de Omán. Un tercer buque cisterna sufrió daños frente a Emiratos Árabes Unidos. El canciller iraní Abbas Araqchi aseguró que "no tienen intención de cerrar el Estrecho de Ormuz en este momento", pero la realidad en el terreno es más tensa: fuerzas iraníes han advertido por radio que el paso "no estaba autorizado" por considerarlo peligroso debido a los ataques.
La vulnerabilidad de esta ruta es estratégica. Con apenas 50 kilómetros de ancho y controlada parcialmente por Irán desde islas clave como Ormuz y Qeshm, el estrecho es prácticamente insustituible. Aproximadamente el 20 por ciento del petróleo mundial que llega desde Arabia Saudita, Emiratos, Irak, Kuwait e Irán pasa por aquí, junto con grandes volúmenes de gas de Catar. Cualquier interrupción real tendría consecuencias globales inmediatas.
Los precios ya están reaccionando. El barril de Brent superaba los 72 dólares antes de estos incidentes y los analistas advierten que podría dispararse. La OPEP+ intentó calmar los mercados el domingo aumentando la producción en 206.000 barriles diarios para abril, pero como señala Jorge León de Rystad Energy, "es una señal, no una solución". Si el petróleo no puede transitar por Ormuz, esos barriles adicionales hacen poco para aliviar la presión en los precios.
Expertos advierten que los riesgos podrían extenderse durante días o incluso semanas si la campaña militar se prolonga. En un escenario de guerra prolongada con escalada regional, los precios podrían alcanzar los 120 dólares por barril, según analistas. La ironía para la OPEP+ es que aunque algunos miembros podrían aumentar producción, solo Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait tienen capacidad real, y todos dependen del Estrecho de Ormuz para exportar.
Este no es el primer episodio de tensión en estas aguas. Desde que Estados Unidos se retiró del acuerdo nuclear con Irán en 2018, el estrecho ha sido escenario constante de incidentes: drones derribados, abordajes, ataques a buques y toma de embarcaciones. En 2021 murieron dos marineros en un ataque. En 2024, embarcaciones iraníes abordaron un portacontenedores portugués. La situación refleja una región donde la confrontación es la norma y donde la energía mundial sigue siendo un campo de batalla geopolítico.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



