Gafas de realidad mixta buscan calmar la ansiedad en donantes de sangre para aumentar donaciones recurrentes

Colombia enfrenta un déficit en donaciones de sangre: necesita entre 1,07 y 1,29 millones anuales pero apenas recolecta 993.000 unidades. La principal barrera no es la falta de solidaridad sino la ansiedad que sienten muchos donantes, especialmente en su primer intento. Ahora se prueba tecnología de realidad mixta que distrae durante el procedimiento sin aislar al donante del entorno real, y estudios muestran que el 89,2% de usuarios mostró disposición a volver a donar.
El país tiene un problema silencioso en sus bancos de sangre: mientras que la mayoría de colombianos donan voluntariamente cuando se les pide, muy pocos vuelven a hacerlo. Solo el 27% son donantes recurrentes, cuando el Instituto Nacional de Salud necesita entre 1,07 y 1,29 millones de donaciones anuales para atender las urgencias médicas del país. En 2025, las cifras preliminares muestran una recolección de 993.000 unidades, por debajo de lo necesario.
¿La culpa? No es la falta de generosidad. El verdadero cuello de botella es la ansiedad. Muchas personas, especialmente en su primera donación, sienten tanto estrés que deciden nunca repetir la experiencia. Para romper este ciclo, se está probando una solución inesperada: gafas de realidad mixta que transportan al donante a otro lugar mentalmente mientras la aguja hace su trabajo.
La tecnología funciona de forma distinta a los cascos de realidad virtual que quizá conoce. "Usamos el concepto de terapia de distracción, pero sin aislar a la persona del espacio real. El donante sigue viendo lo que ocurre a su alrededor", explica Juan Carlos Barbosa, director del área de Transfusión de Abbott en Colombia. Esto no es un lujo: permite que el médico supervise constantemente los ojos del donante y monitoree su estado durante todo el proceso, algo crítico para la seguridad.
Las gafas fueron diseñadas para ser tan simples como sea posible. Se controlan solo con movimientos de cabeza, no necesitan botones ni conexión a internet. "La idea fue eliminar cualquier barrera técnica: no hay botones, no hay controles y no hay que aprender a usar nada durante la donación", afirma Barbosa. Las experiencias corren completamente dentro del dispositivo, sin enviar datos a servidores externos ni almacenar información personal del donante.
Los números sugieren que el método funciona. Un estudio realizado en 2024 con donantes estadounidenses mostró que el 68,4% de quienes reportaban ansiedad previa sintió una reducción del estrés al usar la tecnología, y más importante aún, el 89,2% expresó intención de volver a donar sangre en el futuro. En Colombia, centros de sangre ya han comenzado a implementar estas gafas como herramienta complementaria.
El impacto potencial es enorme. Si más donantes logran superar esa primera experiencia incómoda y se convierten en colaboradores frecuentes, el país podría acercarse significativamente a cubrir sus necesidades de sangre de forma sostenida. Como lo resume Barbosa: "La innovación no reemplaza la solidaridad, pero puede ayudar a que la primera experiencia no sea la última".
Fuente original: El Colombiano - Tecnología