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Fintech advierte: permitir que Correos maneje dinero sin supervisión financiera es peligroso

Fuente: La República - Finanzas

Colombia Fintech alerta que un proyecto del Ministerio de las TIC busca permitir a operadores postales captar y guardar dinero sin cumplir las mismas reglas que los bancos. La preocupación es real: estas "cuentas postales" no tendrían seguro de depósitos, controles débiles contra lavado de activos, supervisión de un ministerio sin experiencia financiera, y podrían fragmentar el sistema de pagos del país.

El sector fintech colombiano levanta la mano de alerta. Colombia Fintech, la asociación que agrupa a más de 365 empresas del ecosistema, acaba de cuestionar un proyecto de decreto del Ministerio de las TIC que permitiría a los operadores postales hacer algo que hasta ahora solo hacen los bancos: guardar dinero de la gente y facilitar transferencias. La propuesta se llama "Giros Postales 2.0" y, en teoría, suena moderna. En la práctica, según la industria, es un riesgo de seguridad financiera.

La clave del problema es que Correos y otros operadores postales no seguirían las mismas reglas que un banco. Gabriel Santos, presidente de Colombia Fintech, lo explicó claro: una empresa postal no debería administrar recursos públicos bajo estándares "inferiores" a los del sector financiero. Pero eso es exactamente lo que pasaría con estas "cuentas postales".

Hay cuatro problemas graves que la asociación identifica. El primero golpea el bolsillo directo: si tu dinero está en una cuenta postal y algo falla, no tienes la protección de Fogafín, que es el seguro que protege tus ahorros hasta 100 millones de pesos si un banco quiebra. Tú quedas expuesto a fraudes e insolvencias sin red de contención.

El segundo problema es la seguridad contra el robo de dinero lavado. Colombia Fintech señala que los controles en estas cuentas postales serían "inferiores" y más laxos que los que exige el estándar Sarlaft al sistema financiero. Básicamente, sería más fácil meter dinero ilícito a través de Correos que a través de un banco, lo que convierte a estas cuentas en una puerta más grande para el lavado de activos.

El tercero toca la supervisión. El decreto contempla que el Ministerio de las TIC vigilaría estos servicios, no la Superintendencia Financiera. El problema: el MinTIC es experto en tecnología, no en supervisión financiera. Es como pedirle a un ingeniero informático que audite un balance contable: no es su oficio.

El cuarto riesgo es la fragmentación del sistema de pagos. Las cuentas postales funcionarían por fuera del ecosistema bancario existente y quedarían aisladas de avances como Bre-B, el proyecto que busca que todos nuestros sistemas de pagos funcionen interconectados. Al final, en lugar de un sistema de pagos integrado, terminaríamos con islas que no se hablan entre sí.

Fuente original: La República - Finanzas

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