FAO propone reforma agraria como clave para lograr paz rural y recuperar tierras productivas en Colombia

La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) presentó en una conferencia internacional su análisis sobre cómo la reforma agraria contribuye a estabilizar el campo colombiano. El organismo, que ha acompañado reformas en más de 30 países, advierte que solo recuperando el 10 por ciento de las tierras degradadas se podría alimentar a 154 millones de personas adicionales cada año. El desafío es grande: apenas el 35 por ciento de las tierras en el mundo tiene documentación formal, lo que debilita la inversión en el campo y el acceso a créditos.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) consideró que la reforma agraria es un instrumento fundamental para consolidar la paz en las zonas rurales de Colombia. Según Máximo Torero, economista jefe de la institución, esto debe incluir sistemas de administración de tierras que reconozcan tanto derechos formales como informales, permitan la participación de las comunidades y fortalezcan las instituciones públicas encargadas del ordenamiento territorial.
Torero detalló que la FAO ha respaldado procesos de reforma agraria en más de 30 países y en el caso específico de Colombia ha proporcionado asesoría técnica al Gobierno en varios frentes: ordenamiento de la propiedad rural, reducción de las desigualdades entre géneros y generaciones en el campo, actualización del catastro y establecimiento de juzgados especializados en asuntos agrarios. "Estos avances demuestran que la gobernanza responsable de la tierra es una versión estratégica en desarrollo y estabilidad", expresó el economista durante la II Conferencia Internacional de la Reforma Agraria.
El panorama mundial, sin embargo, requiere acción inmediata. Torero advirtió que recuperando apenas el 10 por ciento de las tierras de cultivo que actualmente están degradadas (es decir, que perdieron su capacidad productiva), se podría alimentar a 154 millones de personas adicionales cada año. Sin intervenciones urgentes, proyectó que para el 2050 el planeta enfrentará una escasez de tierras agrícolas equivalente al doble de la superficie de la India.
Un obstáculo significativo es la falta de documentación clara sobre quién es el dueño de las tierras. A nivel mundial, solo alrededor del 35 por ciento de las tierras cuentan con documentos formales que prueben la propiedad. Esta inseguridad jurídica desalienta que los agricultores inviertan en mejoras del suelo, sistemas de riego o técnicas sostenibles. También les cierra las puertas al crédito bancario y al acceso a seguros agrícolas, servicios que podrían potenciar su productividad.
Las mujeres rurales enfrentan una situación aún más crítica. Aunque representan aproximadamente la mitad de los pequeños productores del mundo, las brechas de acceso a tierra y recursos son profundas. Este es un factor que la FAO ha identificado como prioritario en sus acompañamientos a países en reformas agrarias, incluyendo Colombia.
Fuente original: Portafolio - Economía