Europa enfrentó en junio su peor ola de calor: más de 4.000 muertos y récords históricos de temperatura

Durante junio de 2026, Europa vivió una de las olas de calor más intensas registradas, con temperaturas superiores a los 40 grados en varios países y más de 4.000 muertes atribuibles al calor extremo. Expertos advierten que estos eventos climáticos, alimentados por el cambio climático, ya no son excepcionales sino cada vez más frecuentes, intensos y duraderos. Los impactos van más allá de las muertes directas: sequía, incendios forestales, colapsos en sistemas eléctricos y pérdidas económicas billonarias a nivel mundial.
Junio de 2026 quedará marcado como uno de los meses más letales por calor extremo en la historia reciente de Europa. Más de 4.000 personas murieron en el continente durante ese mes, cuando temperaturas diurnas superaron los 40 grados centígrados en varios países y las noches apenas trajeron alivio, con mínimas que no bajaban de 30 grados. Países como Alemania, Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia establecieron nuevos récords absolutos de temperatura en sus respectivos registros históricos.
La magnitud del fenómeno fue sin precedentes. Según un análisis de la AFP, aproximadamente 410 millones de personas, es decir dos tercios de la población europea, experimentaron al menos una vez temperaturas superiores a los 35 grados durante junio. En Francia, durante la semana de mayor intensidad del 22 al 28 de junio, se registraron al menos 2.025 muertes adicionales comparadas con los siete días previos, de acuerdo con la ministra de Sanidad francesa Stéphanie Rist. En Bélgica, las autoridades reportaron cerca de 1.222 muertes adicionales entre el 18 y 29 de junio, mientras que España atribuyó al calor al menos 1.028 decesos solo en junio, cifra que duplica lo registrado en el mismo mes del año anterior.
Los récords de temperatura fueron impresionantes en toda Europa. En Alemania, la localidad de Coschen, cerca de la frontera con Polonia, alcanzó 41,7 grados el 28 de junio. En Hungría, el primer ministro Magyar Péter anunció que el país había "batido todos los récords", con una medición de 42 grados en Szécsény. Inglaterra registró su junio más cálido desde que hay datos históricos, con temperaturas excepcionales de 37,7 grados en algunos puntos. Incluso Dinamarca y Suiza establecieron máximos históricos para junio, con 37 y 39 grados respectivamente.
Las consecuencias del calor extremo van mucho más allá de las muertes directas. Los incendios forestales se multiplicaron, con cientos de bomberos combatiendo fuegos en el sur de Francia que consumieron alrededor de 950 hectáreas. Las infraestructuras colapsaron: en Leipzig, Alemania, el calor derritió juntas de las vías del tranvía. El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que "actualmente, 150 millones de personas viven bajo calor extremo, cientos han fallecido, las escuelas están cerradas y las redes eléctricas están colapsando".
Lo más preocupante, según los expertos, es que este tipo de eventos extremos ya no son rarezas. Tedros advirtió que "impulsado por el cambio climático y el calentamiento global, los fenómenos de olas de calor de 'una vez en una generación' ahora se producen casi anualmente". Un informe de 2025 de The Lancet sobre salud y cambio climático concluyó que el 84 por ciento de los días de olas de calor potencialmente mortales que experimentó la población mundial entre 2020 y 2024 no se habrían producido sin el cambio climático. A nivel global, las muertes relacionadas con el calor aumentaron un 63 por ciento desde la década de 1990, alcanzando un promedio estimado de 546.000 muertes anuales entre 2012 y 2021.
El impacto económico es devastador. El valor monetario de las muertes relacionadas con el calor en 2024 ascendió a 344.000 millones de dólares, el nivel más alto desde 2000. Además, el calor reduce la productividad laboral: la exposición al calor en 2024 provocó una pérdida potencial de ingresos global de 1,09 billones de dólares, equivalente al 0,97 por ciento del PIB mundial.
El director regional de la OMS para Europa, Hans Henri P. Kluge, fue categórico sobre lo que espera: "Esta ola de calor es un ensayo general. Los veranos que se avecinan serán más duros". Señaló que "la región europea se está calentando a más del doble del promedio mundial. Las olas de calor ya no son fenómenos aislados. Son crisis cada vez más frecuentes, intensas y prolongadas". Expertos advierten que sin medidas inmediatas y decisivas en materia de mitigación del cambio climático, estos eventos se intensificarán aún más en los próximos años.
Fuente original: El Tiempo - Vida