Estudiantes bolivianos crean anticonceptivo masculino a base de semilla de papaya

Un grupo de estudiantes de la Universidad Privada Franz Tamayo en Bolivia desarrolló Carispermex, un anticonceptivo masculino reversible hecho a partir de semillas de papaya. El producto viene en forma de granulado efervescente con sabor a café que se toma durante diez días para inhibir la producción de espermatozoides durante aproximadamente un mes. Aunque se encuentra en fase experimental, busca ofrecer a los hombres una alternativa más equitativa para la planificación familiar.
En la Universidad Privada Franz Tamayo en El Alto, Bolivia, un equipo de estudiantes de Bioquímica y Farmacia ha desarrollado un anticonceptivo masculino reversible denominado Carispermex, elaborado a partir de semillas de papaya. El proyecto académico surgió con el propósito de ampliar las opciones de planificación familiar y distribuir de manera más equilibrada la responsabilidad contraceptiva entre hombres y mujeres.
El producto consiste en una formulación granulada efervescente de consumo oral con sabor a café. Las desarrolladoras Cristayne Laura, Nadia Janco y Jovita Baltazar explicaron que la dosis recomendada es de 20 gramos diarios durante aproximadamente diez días, con el objetivo de inhibir temporalmente la producción de espermatozoides durante cerca de un mes. Una vez se suspende el tratamiento, la función reproductiva se restablecería sin efectos secundarios.
La iniciativa surgió como respuesta a los efectos adversos frecuentemente reportados en métodos hormonales dirigidos a las mujeres. Las estudiantes se basaron en revisión de literatura científica que documentaba las propiedades de la semilla de papaya y su potencial efecto sobre la fertilidad, incluyendo usos tradicionales por sus propiedades desparasitarias.
El proceso de elaboración es relativamente sencillo. Las semillas maduras se secan a la sombra durante aproximadamente un mes, se trituran y se someten a maceración hidroalcohólica para extraer el principio activo. Posteriormente se le añaden compuestos como bicarbonato de sodio y ácido cítrico para generar la efervescencia, además de un saborizante que facilita su consumo diario.
El tratamiento pretende inducir un estado de azoospermia, que es la ausencia temporal de espermatozoides, sin causar daños permanentes. Servando Gutiérrez, docente supervisor del proyecto, resaltó la importancia de factores como la dosificación correcta y la aceptabilidad del producto para que los usuarios mantengan la adherencia al tratamiento.
Las estudiantes fueron claras en señalar que el proyecto se encuentra actualmente en fase experimental. Antes de poder ser utilizado en personas, requiere validación mediante estudios clínicos rigurosos que confirmen su seguridad y eficacia. Por el momento, el desarrollo representa una exploración académica sobre opciones innovadoras para la anticoncepción masculina.
Fuente original: El Tiempo - Vida