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Estrés, pantallas y rutina: los factores que están transformando la vida sexual de las parejas

Fuente: El Tiempo - Salud
Estrés, pantallas y rutina: los factores que están transformando la vida sexual de las parejas
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El sexólogo José Antonio Barbosa explica que no existe una única causa para la pérdida del deseo sexual, sino una combinación de factores modernos. El estrés crónico, el uso excesivo del celular, las redes sociales, la pornografía y la rutina de la convivencia están modificando cómo las parejas experimentan la intimidad. Aunque existen estudios internacionales que muestran una disminución en la frecuencia de relaciones sexuales, esto no se puede generalizar a todas las sociedades, incluyendo Colombia.

La idea de que las parejas tienen cada vez menos relaciones sexuales ha ganado terreno en los últimos años. Sin embargo, según el sexólogo José Antonio Barbosa de la Clínica de Salud Masculina Boston Medical, es importante ser prudentes antes de afirmar esto como una verdad universal. Aunque existen investigaciones internacionales que documentan una disminución en la frecuencia de encuentros sexuales, Barbosa advierte que estos datos no se pueden trasladar automáticamente a todos los países, ya que cada sociedad vive la sexualidad de manera diferente. Lo que sí parece evidente es que la forma como las personas experimentan la intimidad está en cambio.

El verdadero cambio no está únicamente en la cantidad de encuentros sexuales, sino en cómo las personas viven el deseo, la intimidad y la conexión emocional. Según Barbosa, factores como el estrés crónico, el cansancio, la hiperconectividad, el uso permanente del celular, las redes sociales y las nuevas dinámicas de convivencia están modificando la manera en que las parejas construyen su vida íntima. En Estados Unidos, por ejemplo, datos de una encuesta nacional sobre crecimiento familiar muestran que en 1990 el 55 por ciento de adultos entre 18 y 64 años tenía relaciones sexuales al menos una vez por semana, mientras que en 2024 esa cifra descendió al 37 por ciento.

Respecto a cuánto tiempo una pareja puede pasar sin intimidad, Barbosa aclara que no existe una fórmula universal. Datos internacionales indican que cerca del 7 por ciento de las personas casadas reportó no haber tenido relaciones durante el último año, mientras que entre el 15 y el 20 por ciento de las parejas se encuentra en lo que algunos estudios denominan relaciones "sexless" o sin actividad sexual. En Japón, algunos estudios indican que hasta el 48 por ciento de parejas casadas no tuvieron relaciones durante el último mes. Lo fundamental es entender que "la ausencia de sexo no siempre significa ausencia de amor o de conexión", según Barbosa. El problema surge cuando genera malestar, distancia, culpa o resentimiento entre los integrantes de la pareja.

Barbosa señala que la pérdida del deseo no obedece a una única causa, sino a una combinación de factores. El estrés y el cansancio son hoy dos de los principales inhibidores del deseo sexual, especialmente en parejas estables. Desde el punto de vista biológico, el estrés crónico mantiene el organismo en estado permanente de supervivencia. Cuando el cortisol permanece elevado durante mucho tiempo puede alterar la producción de testosterona, afectar la respuesta vascular necesaria para el desempeño sexual y dificultar la erección en los hombres. En las mujeres puede afectar la lubricación y bloquear la excitación.

Las redes sociales y el celular también juegan un papel significativo. El sexting, el acceso permanente a la pornografía desde teléfonos inteligentes y la idealización de las relaciones de pareja generan expectativas poco realistas sobre el sexo. Barbosa explica que "vivimos en un entorno altamente sobreestimulante" donde las redes sociales ofrecen recompensas inmediatas que pueden convertirse en "verdaderas trampas de dopamina" y desensibilizar a las personas, dificultando una conexión más auténtica con la pareja.

Sobre la pornografía, Barbosa advierte que el problema no es su existencia sino el consumo compulsivo, hoy mucho más fácil gracias a los teléfonos inteligentes. La pornografía idealiza el sexo y crea expectativas irreales sobre el desempeño y la apariencia física. Cuando las personas comparan esas imágenes con la realidad, frecuentemente aparece frustración. "Aprender sobre sexualidad únicamente a través de la pornografía es comparable con querer aprender a volar después de ver una película de Superman", comenta el especialista. La educación sexual confiable sigue siendo fundamental para construir una sexualidad sana.

La rutina de la convivencia también afecta el deseo. Muchas parejas terminan convirtiéndose en administradores del hogar, padres y compañeros de trabajo, dejando de lado lo que el deseo realmente necesita: individualidad, novedad, creatividad y cierto misterio. Sin embargo, Barbosa aclara que la convivencia prolongada no reduce inevitablemente el deseo. Es posible construir un equilibrio entre estabilidad y deseo mediante la comunicación, la creatividad y la búsqueda consciente de nuevos espacios de intimidad. El verdadero desafío consiste en mantener viva la curiosidad por la otra persona y entender que el deseo requiere atención y construcción permanente.

Fuente original: El Tiempo - Salud

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