Ese zumbido que solo tú escuchas: la ciencia por fin intenta resolver el misterio

Un fenómeno que afecta al 4% de la población mundial sigue siendo un misterio. Personas en todo el planeta reportan escuchar un zumbido grave constante que nadie más percibe, similar al motor de un carro a lo lejos. Investigadores noruegos descartaron las teorías principales y ahora creen que podría ser tinnitus de baja frecuencia o la capacidad excepcional de algunos oídos para detectar sonidos imperceptibles para la mayoría.
Si alguna vez has sentido ese ruido persistente, grave y profundo que parece venir de ningún lado específico, especialmente cuando todo está en silencio, no estás solo. Hay gente en todo el mundo que experimenta lo que se conoce como el "zumbido global": un sonido parecido al de un motor encendido a lo lejos que aparece sobre todo por las noches en espacios cerrados y simplemente no desaparece, sin importar a dónde vayas.
Lo extraño es que cuando alguien más está en el mismo lugar, generalmente no escucha nada. Se estima que solo el 4% de la población mundial padece esto de manera constante. El fenómeno se documentó por primera vez en los años setenta en Bristol, Inglaterra, cuando un periódico local comenzó a recibir cartas de habitantes describiendo ese sonido sin fuente identificable. Al principio lo achacaron a ventiladores industriales de un almacén cercano, pero cuando cerraron esa instalación, varios reportes continuaron llegando. Desde entonces, casos similares han surgido en ciudades de toda Inglaterra, Taos en Nuevo México, Kokoma en Indiana, y prácticamente en cualquier rincón del planeta. Existe incluso una base de datos global creada por el investigador canadiense Glen MacPherson que recopila todas las ubicaciones y descripciones de quienes aseguran escuchar ese ruido inexplicable.
La razón por la que solo ciertos individuos lo perciben ha alimentado teorías de todo tipo, desde conspiraciones sobre operaciones de inteligencia hasta actividades extraterrestres. Pero los científicos han estado buscando explicaciones más concretas. Un equipo liderado por Markus Rudolf Drexl de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología trabajó con 28 personas de Alemania que juraban escuchar ese zumbido. Probaron dos hipótesis principales: primero, que estas personas tuvieran un oído excepcional para detectar sonidos de frecuencia muy baja que otros no pueden percibir. "Sabemos que hay personas que oyen sonidos de baja frecuencia que se pueden medir, aunque otras personas no los oigan. Pero no es tan fácil encontrar la fuente de estas ondas sonoras, porque localizar los sonidos de baja frecuencia es complicado", explicó Drexl. Solo dos participantes de los 28 mostraron esa capacidad auditiva superior, así que esa no era la respuesta general.
La segunda teoría fue que el zumbido lo generara el propio oído interno. La cóclea, que es la estructura que convierte vibraciones en señales nerviosas, produce de forma natural sonidos débiles llamados emisiones otoacústicas espontáneas. Algunas personas podrían escuchar estos sonidos internos, pero las pruebas mostraron que tampoco explicaban los casos estudiados.
Así que la conclusión publicada en PLOS One sugiere que el fenómeno probablemente opera por dos mecanismos diferentes. Un pequeño grupo de personas sí tiene la capacidad real de detectar sonidos de baja frecuencia presentes en su entorno pero imperceptibles para la mayoría, gracias a particularidades muy específicas de sus estructuras auditivas. Para la mayoría de los casos, los investigadores creen que la culpa la tiene una forma de tinnitus de baja frecuencia (el mismo que genera ese zumbido de oído que muchos experimentan), una condición que al principio hace que la persona crea que el sonido viene del exterior, pero con el tiempo se da cuenta de que la acompaña a cualquier lugar.
Lo preocupante, según Drexl, es que la ciencia entiende mucho mejor cómo procesamos sonidos agudos que cómo manejamos los graves e infrasonidos. Cerrando esa brecha podríamos no solo resolver el misterio del zumbido global, sino también evaluar cómo nos afecta el ruido de baja frecuencia que generan tecnologías modernas. "Si queremos realizar una evaluación exhaustiva de los sonidos de baja frecuencia y el infrasonido, primero necesitamos comprender mejor cómo los sistemas sensoriales procesan estos sonidos", concluyó.
Fuente original: El Colombiano - Tecnología



