Endeudarse para la boda cuesta caro: $29 millones en intereses que podrían ser vivienda
Una boda tradicional en Colombia puede costar hasta $80 millones. Si se financia a tres años, termina costando $109,5 millones por los intereses. Ese mismo dinero invertido durante tres años podría generar $127 millones, lo suficiente para una cuota inicial de casa o emprender un negocio. Expertos advierten que hipotecarse por un día no tiene justificación financiera.
Casarse es uno de los momentos más importantes en la vida, pero también puede ser uno de los más caros. En tiempos en que los jóvenes luchan para comprar casa, ahorrar para retirarse o simplemente construir patrimonio, surge una pregunta incómoda: ¿tiene sentido endeudarse para una fiesta que dura unas pocas horas?
Skandia hizo las cuentas y la respuesta es clara: casi nunca vale la pena. Según la compañía, una boda tradicional colombiana llega a $80 millones cuando se suman todos los gastos: lugar y logística ($26 millones), comida y bebidas ($22 millones), vestuario ($12 millones), fotos y video ($8 millones), entretenimiento ($6 millones) y decoración ($6 millones). El monto varía según invitados, ciudad y estilo, pero ilustra bien cuánto cuesta festejar.
El problema empieza cuando la mayoría de parejas no tienen $80 millones listos en el banco. Recurren entonces a créditos de libre inversión, esos préstamos que el banco da sin preguntar para qué sirve el dinero. La simulación de Skandia muestra que financiar esos $80 millones a tres años genera una cuota mensual de aproximadamente $3,04 millones. Pero aquí viene lo que duele: después de 36 meses pagando, habrán desembolsado $109,5 millones totales. Eso significa $29,5 millones adicionales evaporados en intereses.
Ahora bien, esos mismos $3,04 millones mensuales invertidos durante tres años en un fondo con rentabilidad de 10% anual efectivo (rendimiento realista para muchas inversiones) llegarían a $127,3 millones. Es decir, el dinero que se va en intereses de la deuda podría multiplicarse en ganancias. La diferencia entre los dos caminos es brutal: unos $47,3 millones de diferencia al final.
Andrés Rodrigo Santana, director del programa de Administración de Empresas e Inteligencia de Negocios de la Universidad Católica de Colombia, es categórico: "financiar una boda con deuda difícilmente puede justificarse desde el punto de vista financiero". El experto señala que comprometer ingresos futuros para pagar una celebración que apenas dura unas horas es matemáticamente injustificable. La única excepción que ve es si los regalos recibidos incluyen cosas duraderas que generan valor real, como electrodomésticos o elementos para vivir. Pero si eso no ocurre, entonces la pareja está pagando intereses por un simple consumo, sin nada que quede después.
Esos $127 millones que se acumularían con la inversión podrían ser parte importante de la cuota inicial de un apartamento en muchas ciudades del país, el capital para montar un negocio, los estudios de un posgrado que mejore los ingresos futuros, o el inicio de un portafolio de inversión. Mientras una boda termina cuando se apagan las luces, las consecuencias de pedir dinero prestado para ella siguen llegando mes tras mes durante años. La pregunta real no es cuánto cuesta celebrar, sino qué oportunidades se pierden en el camino.
Fuente original: La República - Finanzas