En Caldas inauguran gruta dedicada a Santa Águeda, patrona de mujeres con cáncer de mama

La vereda Santágueda en Palestina (Caldas) entronizó una imagen de dos metros de altura de Santa Águeda el pasado 19 de abril. La comunidad invirtió cerca de 12 millones de pesos en la obra, financiada con rifas y aportes de vecinos. El sitio busca convertirse en un centro de peregrinaje para personas enfermas, especialmente mujeres diagnosticadas con cáncer de mama, enfermedad de la cual la santa es considerada protectora en la tradición cristiana.
En la vereda Santágueda del municipio de Palestina, en el departamento de Caldas, se llevó a cabo el domingo 19 de abril la entronización de una imagen de dos metros de altura de Santa Águeda. El acto religioso ocurrió a las 11 de la mañana junto a la parroquia Santa Teresita del Niño Jesús y marcó la conclusión de un proyecto que la comunidad local espera se convierta en un centro de oración y peregrinaje, particularmente para mujeres que enfrentan un diagnóstico de cáncer de mama.
La iniciativa nació hace cinco años en el seno de un comité de fiestas patronales con el propósito de fortalecer la identidad local y crear un espacio espiritual para los devotos. Con el tiempo, la Junta de Acción Comunal asumió el liderazgo de la obra. Según Olga Lucía Díaz Olaya, presidenta de la JAC, el proyecto requirió una inversión aproximada de 12 millones de pesos, recursos que fueron obtenidos mediante rifas, aportaciones directas de los vecinos y gestiones comunitarias. La escultura fue adquirida en una fábrica de Medellín y antes de su instalación fue restaurada por la artista Piedad Mejía Trujillo.
Santa Águeda, también conocida como Águeda de Catania, fue una mártir cristiana del siglo III originaria de Sicilia. En la tradición cristiana es venerada como protectora de las mujeres y de quienes padecen enfermedades del pecho, debido a su historia de persecución religiosa durante el Imperio romano. Su culto se ha extendido durante siglos en distintas regiones del mundo, consolidándose como símbolo de fe y esperanza.
La construcción de la gruta se prolongó aproximadamente dos meses y medio en su fase final. Durante todo el proceso, el proyecto contó con el respaldo de los sacerdotes Mario Fernando Calle y Luis Gonzaga Duque, quienes facilitaron el espacio junto al templo parroquial para ubicar la estructura. La entronización reunió a numerosos feligreses que destacaron cómo la persistencia y la organización social de la vereda transformó una propuesta inicial más modesta en un hito arquitectónico y religioso para el corregimiento.
La comunidad proyecta que el sitio no solo atraiga a habitantes locales, sino que reciba peregrinos de otras regiones de Caldas y más allá que busquen un espacio de recogimiento espiritual y esperanza en medio de diagnósticos médicos complejos como el cáncer de mama.
Fuente original: El Tiempo - Vida