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El trastorno que hace que algunas personas odien su cuerpo hasta paralizarse: cómo se recuperan

Fuente: BBC Mundo - Economía
El trastorno que hace que algunas personas odien su cuerpo hasta paralizarse: cómo se recuperan
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El trastorno dismórfico corporal es más que simple insatisfacción con la apariencia: es una obsesión que interfiere en la vida diaria, causando ansiedad severa y comportamientos compulsivos. Afecta por igual a hombres y mujeres, aunque es más frecuente en la adolescencia. Con terapia profesional especializada, las personas logran recuperarse y reconectar con su vida.

Charlotte se levantaba a las 5:30 de la mañana para maquillarse compulsivamente, aunque su autobús escolar no llegaba hasta las 8:30. Se aplicaba maquillaje, se lo quitaba, volvía a aplicarlo. Una y otra vez. Buscaba perfección, simetría absoluta. Eventualmente dejó de ir a fiestas de graduación, evitó la universidad excepto para exámenes. Su vida se redujo a esto: la obsesión con su apariencia. Lo que parecía simple insatisfacción con su cuerpo era en realidad un trastorno de salud mental que necesitaba nombre y tratamiento.

Le diagnosticaron trastorno dismórfico corporal, o TDC. Mucha gente usa este término en redes sociales para hablar de cualquier preocupación sobre cómo se ve, pero el TDC es algo completamente diferente. Es cuando esa ansiedad por la apariencia empieza a controlar tu vida cotidiana. Según Viren Swami, profesor de psicología social en la Universidad Anglia Ruskin, el TDC consiste en una obsesión por un aspecto de la apariencia que otras personas consideran completamente normal, pero que para quien lo padece parece absolutamente erróneo. Charlotte lo describe así: "Todo su mundo se reduce a este aspecto de su cuerpo y todo lo demás se desvanece", afirma Swami.

Los síntomas del TDC incluyen angustia emocional constante, pasar horas dándole vueltas al mismo tema, y una sensación de no poder controlar esos pensamientos sobre la apariencia. Las personas compulsivamente se miran al espejo o se tocan repetidamente la parte del cuerpo que creen defectuosa. Aunque muchas más mujeres reportan insatisfacción corporal en general, con el TDC no hay una división clara entre géneros.

Tilly, otra persona que vivió esto, recuerda sentimientos devastadores: "Quería pedir perdón a las personas que pasaban a mi lado por lo fea que era". No podía mirar espejos públicos, evitaba ropa ajustada, y eventos sociales se convertían en "espirales negativas" de las que no podía recuperarse a tiempo. Al principio confundió sus síntomas con baja autoestima o depresión. No fue hasta que trabajó con un psicoterapeuta especializado que entendió qué le pasaba realmente.

Lo importante es que el TDC tiene solución. Charlotte recibió terapia en su servicio local de salud mental y luego fue ingresada en una unidad residencial para trastornos de ansiedad en Londres. Allí hizo terapia ocupacional: pintura, cerámica, composición musical. "Me ayudó a canalizar mi perfeccionismo, sacándolo de la oscuridad y llevándolo a la luz, y disipando esa vergüenza", cuenta. Tilly trabajó con un terapeuta privado y se unió a un grupo de apoyo de la Fundación TDC.

Hoy ambas viven vidas muy diferentes. Tilly ahora puede detener el pánico cuando se mira al espejo: "Si me miro al espejo mientras me arreglo y no me gusta lo que veo, si siento que me invade el pánico, puedo detenerlo inmediatamente". Ha encontrado la alegría que parecía perdida. Charlotte es aún más contundente: "He vuelto a encontrar la alegría en mi vida y, por primera vez desde mi infancia, siento amor por mí misma".

Si crees que padeces TDC, lo primero es acudir a tu médico de cabecera. Swami recomienda investigar el trastorno antes de hablar de tus preocupaciones con un profesional, para poder pedir ayuda con más confianza. Y si conoces a alguien que lo padece, es crucial ser paciente y empático: este no es un problema que desaparezca solo. Sin ayuda profesional especializada, suele empeorar. Pero como demuestran Charlotte y Tilly, con el apoyo correcto, la recuperación es posible.

Fuente original: BBC Mundo - Economía

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