El oro se desmorona mientras la tensión en Oriente Medio mantiene altos los precios de la energía
El oro bajó casi 1% el jueves, tocando los US$4.700 por onza, arrastrado por los temores de inflación generados por el conflicto en el estrecho de Ormuz. Donald Trump anunció que mantendría indefinidamente la tregua con Irán mientras espera nuevas propuestas de paz. La crisis energética que ya lleva ocho semanas presiona a los bancos centrales a mantener tasas de interés altas, lo que castiga al oro que no genera rentabilidad.
El precio del oro se contrajo el jueves en un contexto de tensión geopolítica que mantiene los mercados en alerta máxima. La onza cotizó alrededor de los US$4.700, marcando una caída de casi 1% en la jornada. El retroceso obedece a que los inversores recalculan sus apuestas ante una situación que, aunque momentáneamente estabilizada, sigue siendo frágil.
El presidente Donald Trump anunció que la tregua acordada el 7 de abril con Irán se mantendría indefinidamente mientras Estados Unidos aguarda nuevas propuestas de paz de Teherán. Sin embargo, Irán ha dejado claro que no tiene planes inmediatos de reanudar negociaciones. La prórroga representa un cambio de estrategia respecto a las amenazas anteriores de bombardeos, pero ambas potencias siguen en una pulseada por el control del estrecho de Ormuz, la ruta marítima más crítica del planeta para el suministro de petróleo.
El conflicto, que ya acumula ocho semanas, ha generado una crisis energética que dispara los precios del petróleo. Esto traduce directamente en un aumento de los riesgos inflacionarios (el costo de la vida sube cuando la energía es más cara). Cuando los bancos centrales detectan que la inflación amenaza, tienden a mantener las tasas de interés altas o incluso a subirlas más para frenar el alza de precios. Y aquí es donde el oro sufre: es un activo que no genera intereses ni dividendos, así que cuando los depósitos bancarios o los bonos pagan más dinero, los inversores abandonan el oro.
Desde el inicio de la confrontación hace ocho semanas, el oro ha perdido cerca del 11% de su valor. El jueves también arrastró a otros metales preciosos: la plata se desplomó 2,7% hasta los US$75,62 por onza, mientras que el platino y el paladio registraron caídas similares.
Rhona O'Connell, jefa de análisis de mercado para Europa, Medio Oriente y Asia en la firma StoneX Group Inc., explicó que el mercado de metales preciosos "seguirá siendo cauteloso y volátil". Los grandes operadores profesionales, añadió, "siguen mostrándose reacios a comprometer grandes posiciones ante unas condiciones geopolíticas tan inestables".
La volatilidad que caracteriza estos días refleja la incertidumbre de fondo: nadie sabe si el alto el fuego será duradero o si la confrontación en Ormuz escalará nuevamente, arrastrando a la energía y los precios globales hacia nuevos extremos.
Fuente original: La República - Finanzas