El gas cuesta hasta 11 veces más en algunas ciudades colombianas: así se forman las disparidades

En Colombia, el gas natural residencial presenta diferencias dramáticas según la región: mientras Yopal paga alrededor de 471 pesos por metro cúbico, ciudades como Popayán, Florencia y Pasto superan los 5.500 pesos. El costo del transporte desde las fuentes de producción es el factor principal que explica esta brecha. Un economista propone un esquema de tarifa única nacional para el transporte, similar al que existe en la electricidad.
Su factura de gas depende más de dónde viva que de cuánto consuma. En algunas ciudades colombianas pagan menos de 2.500 pesos por metro cúbico, mientras que en otras superan los 5.500. Esa diferencia colosal, que puede significar cientos de miles de pesos al año en una familia promedio, es lo que ha alertado a expertos sobre una disparidad tarifaria que divide al país en dos Colombias.
Sergio Cabrales, consultor del sector energético, ha analizado esta brecha usando datos de la Superintendencia de Servicios Públicos. Sus números son contundentes: en el extremo más caro están Popayán, Florencia y Pasto, donde el costo unitario variable (CUV, que es simplemente el precio por metro cúbico) llega a 5.512 pesos. En el otro extremo, Yopal cobra apenas 471 pesos y Mocoa ronda los 1.000 pesos. Eso significa que un bogotano promedio paga más del doble que un yopaleño por el mismo servicio.
El precio final del gas que llega a su casa está formado por tres componentes: primero, el costo del gas mismo; segundo, lo que cuesta transportarlo desde la fuente de producción; y tercero, lo que cobra la empresa distribuidora local por llevar el gas hasta su medidor. Aquí está la clave: mientras más lejos esté una ciudad de donde se produce o importa el gas, más caro sale transportarlo, y ese costo se traslade directamente a su recibo.
Las ciudades alejadas de los campos de producción en la Costa Atlántica o de los puertos de importación están condenadas a pagar más. No es justo, pero es lógico: si el camión tiene que recorrer mil kilómetros para llegar a Pasto, alguien tiene que pagar ese combustible y esa infraestructura. La geografía, en este caso, define cuánto sale en la factura.
Cabrales ha propuesto un remedio que suena revolucionario pero existe desde hace años en otro servicio: la electricidad. En Colombia, el costo de la transmisión eléctrica es el mismo en Bogotá que en La Guajira, aunque llevar la energía a la Guajira sea más complicado. ¿Por qué no hacer lo mismo con el gas? Un esquema de transporte con tarifa única nacional, lo que llaman una "estampilla", podría distribuir el costo entre todos los colombianos de manera más equitativa.
La propuesta busca que el componente de transporte no dependa de la distancia, sino que se cobre igual en todo el país. Con eso, según el análisis, se reduciría significativamente la brecha que hoy hace que pagar gas en Popayán sea casi 12 veces más caro que en Yopal. El debate está sobre la mesa: ¿está el país dispuesto a que los usuarios de zonas productoras subsidien parcialmente a los de zonas alejadas, como sucede con la electricidad?
Actualmente, más de 11,7 millones de hogares colombianos cuentan con acceso a gas natural, así que cualquier cambio en cómo se fijan las tarifas tocará miles de familias.
Fuente original: El Tiempo - Economía