El dólar baja pero los inversores siguen nerviosos: expectativa de nueva subida presiona el peso

El dólar cerró la semana en $3.666, una caída que ofreció respiro temporal pero insuficiente para cambiar el panorama. Los analistas advierten que los mercados anticipan nuevas presiones al alza en el corto plazo debido a tensiones geopolíticas, debilidad del consumidor en Estados Unidos y una demanda creciente de dólares. El Banco de la República se prepara para una decisión de tasas de interés que podría influir en la estabilidad del peso.
Después de una semana de sobresaltos, el dólar cerró el viernes a $3.666, una cifra que mostró cierta calma frente a jornadas previas. Durante la sesión del viernes 27 de marzo la moneda estadounidense bajó 9 pesos, tocando un mínimo de $3.658,10. Para muchos colombianos que dependen del dólar en sus transacciones diarias, esta noticia sonó bien. Pero los que observan los mercados saben que es apenas una pausa en una película que probablemente volverá a tensionarse.
El alivio tiene una razón clara: según el análisis de Bancolombia, aunque el dólar bajó en los últimos días, hay señales muy concretas de que subirá de nuevo muy pronto. ¿Qué está pasando? En el fondo operan varios factores que generan incertidumbre. El conflicto en Medio Oriente no muestra señales de solución, lo que mantiene a los inversores con los nervios de punta. A nivel mundial, el dólar se fortaleció y subió 0,27% (medido en un índice global llamado DXY), lo que presiona a todas las monedas de países menos desarrollados, incluida la nuestra. Simultáneamente, el petróleo subió de forma importante: el Brent llegó a USD112,50 por barril con aumento de 4,16%, mientras el WTI subió 5,46%. Esto genera más volatilidad en los mercados globales.
En Estados Unidos, además, los consumidores están menos optimistas. La confianza del consumidor cayó a su punto más bajo en tres meses, justamente por el deterioro de las expectativas económicas. Cuando un estadounidense se asusta, el mundo tiembla, porque eso afecta cómo invierten en economías como la de Colombia.
Lo que realmente preocupa a los analistas es lo que muestra la "curva de devaluación implícita", que es una herramienta técnica que traduce lo que los operadores de mercado esperan para el futuro del peso. En simple: los agentes esperan que el dólar siga subiendo. Los nodos de corto plazo aumentaron en promedio 24 puntos básicos (esto significa una mayor presión esperada), mientras que los de largo plazo subieron 17 puntos. Esa presión viene de los operadores offshore que quieren comprar más dólares, lo que empeora la situación en los tramos más inmediatos.
El Banco de la República tiene una bala en la recámara: el 31 de marzo anunciará si sube las tasas de interés. Se anticipa que podría aumentarlas 100 puntos básicos, llevándolas a 11,25%. Esto suena técnico, pero la realidad es simple: tasas más altas en pesos hacen más atractivo invertir en Colombia, lo que crearía demanda de pesos y frenaría la subida del dólar. Sin embargo, nadie sabe si eso será suficiente si los factores internacionales siguen presionando.
La conclusión es clara: el alivio de esta semana es real pero temporal. El mercado está en alerta máxima, pendiente de lo que ocurra con el conflicto global, las decisiones del Banco Central y el comportamiento de los inversionistas internacionales. Por ahora, $3.666 es una tregua, no una solución.
Fuente original: Portafolio - Economía