ÚltimasNoticias Colombia

Economía y Finanzas

La población mundial se estanca: cómo esto redefine empleos, consumo e inversiones inmobiliarias

Fuente: Portafolio - Economía
La población mundial se estanca: cómo esto redefine empleos, consumo e inversiones inmobiliarias
Imagen: Portafolio - Economía Ver articulo original

El crecimiento poblacional global se desacelera por envejecimiento y bajas tasas de natalidad, lo que está transformando mercados inmobiliarios y dinámicas económicas. Mientras menos personas en edad de trabajar entran al mercado laboral, cambia también lo que se consume y cómo se invierten los ahorros. El impacto no es igual para todos: las oficinas sufren más que las viviendas, y ciudades como Seúl demuestran que es posible mantener ganancias incluso con población decreciente.

Cuando una sociedad deja de crecer poblacionalmente, toda la lógica económica se remueve. Un análisis de Oxford Economics revela que el estancamiento demográfico global está redefiniendo variables fundamentales: desde cuántos empleos se crean hasta la forma en que gastamos dinero y cómo se valorizan las inversiones inmobiliarias. El envejecimiento de la población y la caída de las tasas de natalidad son los culpables principales. En países como Estados Unidos y Reino Unido, incluso la inmigración ha disminuido, lo que significa que hay menos personas nuevas llegando al mercado laboral para reemplazar a quienes se jubilan.

Para el bolsillo del trabajador colombiano, esto se traduce en presión sobre el empleo. Oxford Economics proyecta que en aproximadamente 20 años, la población en edad de trabajar caerá en cerca de un tercio en las principales ciudades del mundo. Menos gente trabajando significa menos competencia por empleos, pero también menos demanda de productos y servicios, lo que puede frenar la expansión de empresas. El consumo también cambia: sociedades más envejecidas gastan más en salud, ocio y bienestar, mientras que lo gastado en otros sectores disminuye.

El mercado inmobiliario tampoco escapa. Aunque parecería que menos población significa menos demanda de vivienda, la realidad es más compleja. El número de hogares sigue creciendo en algunas ciudades porque hay más personas viviendo solas. En urbes como Tokio, París y Berlín, los hogares unipersonales representan casi la mitad de todas las viviendas, lo que mantiene viva la demanda por inmuebles residenciales. Las oficinas, en cambio, sufren más: con menos trabajadores y la expansión del trabajo híbrido, menos gente necesita espacio en torres de negocio.

Un factor que podría aliviar la situación es el comportamiento de las tasas de interés. Cuando la población envejece, aumenta el ahorro y disminuye la inversión, lo que históricamente ha empujado las tasas a la baja. Esto abarata los créditos y mantiene atractiva la compra de propiedades, aunque el crecimiento económico sea menor. Es como un amortiguador: aunque haya menos personas consumiendo, el dinero está más disponible y barato.

Sin embargo, Oxford Economics advierte que el cambio demográfico no afecta a todos por igual. La calidad de ubicación, el tipo de propiedad y la exposición sectorial se vuelven decisivos. Ciudades como Seúl han mantenido retornos positivos en inmuebles a pesar de ver caer su población, gracias a que concentran actividad económica, tienen tierra escasa y condiciones financieras favorables. Esto muestra que el cambio demográfico redefine las reglas del juego, pero no las escribe completamente. Los ganadores serán aquellos mercados e inversiones más selectivos y mejor ubicados, mientras que los perdedores serán los genéricos y mal posicionados.

Fuente original: Portafolio - Economía

Noticias relacionadas