El cuerpo produce sus propias sustancias similares a la marihuana, claves para dormir y regular el dolor

El cuerpo humano genera naturalmente compuestos llamados endocannabinoides que controlan funciones vitales como el sueño, el dolor, la memoria y la respuesta inmunológica. Estas sustancias, descubiertas en 1992, llevan millones de años presentes en vertebrados. Un desequilibrio en su producción se asocia con enfermedades crónicas como la esclerosis múltiple, fibromialgia y Parkinson, lo que abre posibilidades para nuevas terapias.
Aunque suene sorprendente, el organismo humano fabrica constantemente sus propias versiones de los compuestos activos de la marihuana. Se llaman endocannabinoides y son químicamente similares al THC, pero con una diferencia crucial: son producidos naturalmente por el cuerpo y no generan el efecto psicoactivo de la planta. Según un análisis publicado por los profesores Prakash Nagarkatti y Mitzi Nagarkatti, estos compuestos son esenciales para mantener la salud.
El sistema endocannabinoide funciona como un complejo mecanismo de cerraduras y llaves dentro del cuerpo. Los endocannabinoides actúan como llaves que activan receptores específicos distribuidos en el cerebro, músculos, tejido adiposo y células del sistema inmune. Existen dos tipos principales: la anandamida y el 2-araquidonoilglicerol, ambos capaces de abrir estas "cerraduras" biológicas. A través de este sistema, el cuerpo regula funciones tan variadas como el sueño, el estado de ánimo, el apetito, la memoria, la temperatura corporal, el dolor, la fertilidad y las respuestas inmunitarias.
Desde una perspectiva evolutiva, estos compuestos aparecieron aproximadamente 575 millones de años antes que la planta de cannabis, lo que demuestra que se trata de un sistema biológico fundamental y ancestral. Aunque el THC fue identificado en 1964, los endocannabinoides no fueron descubiertos sino hasta 1992. Desde entonces, la investigación ha revelado que su desequilibrio está vinculado con enfermedades crónicas importantes: obesidad, enfermedades neurodegenerativas, cardiovasculares e inflamatorias.
Los estudios recientes han encontrado conexiones particulares entre niveles bajos de endocannabinoides y padecimientos como migraña, fibromialgia, síndrome de intestino irritable, estrés postraumático y trastorno bipolar. Investigaciones de 2022 incluso identificaron que defectos genéticos en la producción de estos compuestos pueden causar la aparición temprana del Parkinson y otros trastornos neurológicos con retrasos en el desarrollo y problemas de control muscular.
Interesantemente, la sensación de bienestar tras hacer ejercicio, conocida como "runner's high", podría estar relacionada con los endocannabinoides, y no con las endorfinas como se creía anteriormente. Además, células del sistema inmune producen endocannabinoides que regulan la inflamación, lo que explica por qué estas sustancias han demostrado ser efectivas contra enfermedades autoinmunes como esclerosis múltiple, lupus, hepatitis y artritis.
Los investigadores sugieren que las propiedades medicinales del THC podrían funcionar porque compensa deficiencias en la producción de endocannabinoides. Por ejemplo, pacientes con dolor crónico que tienen bajos niveles de estas sustancias han reportado alivio significativo con marihuana medicinal, posiblemente porque el THC actúa como sustituto funcional de lo que el cuerpo no está produciendo adecuadamente.
A pesar de estos avances, los autores subrayan que el estudio del sistema endocannabinoide aún está en una etapa emergente. Profundizar en la relación entre los defectos de este sistema y el desarrollo de enfermedades podría abrir la puerta a nuevas terapias basadas en los cannabinoides que el propio cuerpo produce, una alternativa que podría revolucionar el tratamiento de múltiples dolencias en el futuro.
Fuente original: El Tiempo - Salud