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El crecimiento económico de Colombia se desmorona: expertos ven 2026 peor que lo que promete el Gobierno

Fuente: Portafolio - Economía
El crecimiento económico de Colombia se desmorona: expertos ven 2026 peor que lo que promete el Gobierno
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Colombia crecerá menos de lo que se esperaba. El Gobierno calcula un crecimiento del 2,6% este año, pero los análisis de los principales bancos del país son aún más pesimistas. Bancolombia proyecta 2,9% mientras que el Banco de Bogotá apenas llega a 2,4%. Tasas de interés altas, debilidad en las exportaciones tradicionales y problemas climáticos son los principales frenos para la economía colombiana.

La economía colombiana va a crecer menos. Mucho menos de lo que se esperaba hace unos meses. Para traducirlo a términos que todos entendamos: significa que menos dinero va a circular en la economía, menos negocios van a prosperar, y probablemente menos empleos se van a crear. El Gobierno acaba de bajar sus propias expectativas y ahora espera que la economía crezca 2,6% en 2026, la misma cifra con la que cerró 2025. Pero lo preocupante es que ni eso parece seguro.

Hace unos meses, cuando el Gobierno presentó su Plan Financiero de Mediano Plazo, era más optimista y esperaba un crecimiento del 3%. Eso quedó en el pasado. Ahora los analistas económicos de los principales bancos del país pintan un cuadro aún más sombrío. Bancolombia, por ejemplo, bajó su proyección de 3,2% a 2,9% anual. Pero el Banco de Bogotá es todavía más pesimista: espera apenas un 2,4% de crecimiento para este año. Para 2027, el panorama empeora: Banco de Bogotá proyecta un tibio 2,1%.

¿Por qué se desmorona el crecimiento? Los culpables tienen nombres y apellidos. En primer lugar están las tasas de interés altas, que desincentivan que las personas pidan dinero prestado para comprar casa, auto o montar un negocio. Cuando el crédito es caro, la gente aprieta el cinturón. Laura Clavijo, directora de Investigaciones de Bancolombia, comenta que "el crecimiento del PIB se ubique en 2,9% para 2026, revisado a la baja desde 3,2%, lo que implica una aceleración frente al 2,6% del 2025, pero menor al esperado anteriormente en un entorno de mayores desafíos macroeconómicos". Lo que quiere decir es que apenas vamos un poco más rápido que el año pasado, pero todavía muy lento comparado con lo que debería ser el crecimiento normal de un país.

El peso se ha revaluado (se ha fortalecido frente al dólar), lo que suena bien pero tiene un lado amargo: las personas que trabajan en exportación ganan menos dinero en pesos. Las remesas que envían nuestros compatriotas desde el extranjero también valen menos cuando se convierten a moneda local. Esto reduce el dinero disponible en los hogares colombianos precisamente cuando más lo necesitan. El desempleo también está pisando el acelerador hacia atrás: hay menos empleo, lo que significa menos ingresos seguros y más gente recortando gastos.

Las exportaciones tradicionales del país, especialmente petróleo y carbón, están prácticamente estancadas. A pesar de que los precios internacionales han mejorado, la inversión en estos sectores no despega. El Banco de Bogotá alerta además sobre daños climáticos que han golpeado la producción de café y otros alimentos, debilitando el sector agrícola. La construcción, ese sector que usualmente jala la economía, tocó fondo: el Indicador de Actividad Económica para Colombia reportó en enero apenas un 2% de crecimiento y 1,8% en febrero. Las nuevas viviendas iniciadas en enero marcaron su nivel más bajo en la historia, señal de que el sector constructor está prácticamente paralizado.

Lo único que tiene a Colombia todavía en pie es el consumo. Las personas siguen gastando en comercio, transporte, entretenimiento y servicios. El gasto público también ayuda porque el Gobierno activó una cláusula especial de su regla fiscal para gastar más dinero. Pero estos motores no son suficientemente potentes para mover una economía que se mueve a paso de tortuga. El Banco de Bogotá lo resume bien: la cartera de consumo comenzó a frenar porque los intereses están muy altos, y ese era el único colchón que evitaba un colapso mayor.

Fuente original: Portafolio - Economía

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