El Banco de la República entrega casi 14 billones al Gobierno: el dinero que faltaba en la reforma tributaria

El Banco de la República reportó ganancias de 13,9 billones de pesos en 2025, superiores a lo esperado, dinero que irá casi íntegro a las arcas públicas. Su gerente Leonardo Villar explicó que las utilidades récord se dieron mientras la entidad subía las tasas de interés para frenar una inflación que se disparó más de lo previsto. El impacto: los créditos se encarecen para los colombianos, pero el Gobierno tendrá recursos inesperados para cubir el déficit fiscal.
El Banco de la República acaba de regalar al Gobierno un cheque inesperado. Se trata de casi 14 billones de pesos en ganancias durante 2025, cifra que supera lo que la entidad había proyectado hace apenas unos meses. Ese dinero, según la ley, irá casi en su totalidad a las arcas públicas, excepto por pequeñas reservas para cultura. En términos prácticos, es como si el Gobierno hubiera aprobado una reforma tributaria sin tocar los bolsillos de nadie. Estos recursos llegan en un momento crítico: mientras el déficit fiscal sigue siendo un dolor de cabeza para las finanzas nacionales.
El dinero no cayó del cielo. Las ganancias récord surgieron mientras el banco central hacía un movimiento agresivo contra la inflación. El gerente Leonardo Villar explicó a medios que desde diciembre de 2025 ya había alarma entre los directivos por el comportamiento de los precios. Luego vinieron datos inflacionarios desfavorables al cierre del año, sumados a un aumento del salario mínimo superior al 23 por ciento. El resultado fue brutal: las expectativas de inflación básica (aquella sin alimentos ni servicios regulados) saltaron de 4,6 por ciento en diciembre a 6,7 por ciento en enero. Fue demasiado. El banco respondió con la única herramienta que tiene: subió su tasa de política monetaria en 100 puntos básicos, pasando de 9,25 por ciento a 10,25 por ciento.
Para el colombiano promedio, esto significa una cosa clara: los créditos van a costar más caro. Un préstamo personal, la cuota de la tarjeta de crédito, el crédito hipotecario para vivienda: todo se encarece cuando el banco central sube las tasas. Villar fue honesto sobre lo que se espera: la inflación no bajará a la meta del 3 por ciento en 2027 como antes se pensaba. Ahora proyecta que cierre 2026 alrededor de 6,3 por ciento, aunque para 2027 empezaría a bajar nuevamente. Sin una política monetaria restrictiva y ajustes en las expectativas de precios, eso es casi imposible.
El gerente también fue claro sobre otro problema que presiona todo: hay demasiada demanda persiguiendo muy poca producción. Desde mediados de 2024 se nota que la gente está comprando más de lo que la economía puede producir, lo que genera presiones de precios. Es como intentar meter demasiada agua en un vaso. Villar señaló que ese desequilibrio debe corregirse para que los precios dejen de subir, pero eso requiere enfriamiento en la demanda, algo que nadie quiere escuchar cuando la economía apenas creció 2,6 por ciento en 2025.
En el terreno de la deuda pública, el panorama es más complejo. Villar aclaró que aunque el Gobierno ha hecho recompras inteligentes de deuda a largo plazo (aprovechando que bajó de precio), la realidad es que el déficit fiscal sigue siendo el culpable principal del endeudamiento. Colombia no es Estados Unidos ni Japón: esos países mantienen deudas gigantescas pero los mercados les prestan barato porque confían en ellos. Nosotros perdimos el grado de inversión y eso significa que cada peso que pedimos prestado nos cuesta más caro. Los certificados de la tesorería (TES) subieron más de 200 puntos básicos en los últimos meses de 2025, no solo por inflación sino por desconfianza en nuestras finanzas públicas.
Villar advirtió que un déficit fiscal puede estimular la economía a corto plazo, pero su financiamiento con deuda es como usar la tarjeta de crédito para vivir mejor hoy sabiendo que mañana hay que pagar con intereses. Si la credibilidad se deteriora más, el Gobierno podría verse obligado a hacer ajustes abruptos que duelen. Los 13,9 billones que acaba de recibir del banco central son un respiro. Pero también una realidad: es dinero que viene del encarecimiento del crédito para todos los colombianos.
Fuente original: El Tiempo - Economía