Descubren nuevo erizo de mar violeta en las profundidades del Atlántico Sur argentino

Científicos argentinos identificaron una nueva especie y género de erizo de mar llamado Bathycidaris argentina en el cañón submarino Mar del Plata, a profundidades entre 1100 y 1950 metros. El pequeño erizo violeta, de apenas 2 centímetros de ancho, presenta características evolutivas únicas incluyendo cuidado parental de sus crías. El hallazgo refuerza la importancia de explorar y proteger el mar profundo, donde aún existen miles de especies desconocidas.
Los océanos profundos guardan secretos que la ciencia apenas comienza a descifrar. Más del 95 por ciento del volumen total de los mares del planeta permanece inexplorado, y en esa oscuridad habitan organismos que nunca habíamos visto. Un equipo de investigadores argentinos acaba de sumar un nuevo descubrimiento a ese catálogo: un erizo de mar diminuto y de color violeta oscuro que vivía escondido a más de mil metros bajo la superficie.
El hallazgo se llama Bathycidaris argentina y representa tanto una nueva especie como un nuevo género dentro del mundo de los erizos marinos. El nombre es una combinación del griego bathys, que significa "profundo", y de cidaris, término histórico para este grupo de animales. El epíteto argentina fue elegido para honrar el país donde se recolectaron los ejemplares. El descubrimiento fue liderado por Jonathan Flores, becario postdoctoral del Instituto de Biología de Organismos Marinos, junto con Martín Brogger del mismo instituto y Mariano Martínez del Museo Argentino de Ciencias Naturales. Los resultados fueron publicados en The Zoological Journal of the Linnean Society, una de las revistas científicas más prestigiosas en zoología.
Este pequeño erizo, que alcanza apenas 2 centímetros de ancho y 1 centímetro de altura sin contar sus espinas, fue identificado mediante análisis morfológicos detallados combinados con estudios de ADN. Habita en el cañón submarino Mar del Plata, a profundidades entre 1100 y 1950 metros. Lo que lo hace especialmente interesante para los científicos es su comportamiento reproductivo: a diferencia de muchas otras especies, las hembras cuidan activamente a sus embriones protegiéndolos alrededor de la boca con sus espinas hasta que se desarrollan como juveniles independientes. Esta estrategia, conocida como incubación, demanda mucha energía pero mejora significativamente las probabilidades de supervivencia de las crías en un ambiente extremadamente hostil.
Las muestras fueron recolectadas durante campañas oceanográficas realizadas entre 2012 y 2013 a bordo del buque Puerto Deseado del CONICET. Como recordó Flores, el proceso era toda una aventura: los equipos de pesca se lanzaban a más de mil metros de profundidad y solo después de varias horas regresaban a cubierta. "No sabíamos lo que podía aparecer hasta que, luego de varias horas, el arte de pesca regresara a cubierta. A veces llegaba lleno, otras, vacío", expresó el investigador.
Más allá de su rareza como especie nueva, Bathycidaris argentina cumple un papel ecológico importante en su hábitat. Sus espinas primarias actúan como puntos de anclaje para otros organismos como pepinos de mar, gusanos poliquetos y colonias de hidrozoos. En un ambiente donde el suelo firme es escaso, este erizo se convierte en un verdadero refugio para otras vidas marinas.
El cañón submarino Mar del Plata, ubicado a unos 250 kilómetros de la costa bonaerense, se perfila como un hotspot de biodiversidad marina. Desde 2012, los científicos han documentado decenas de nuevas especies en esta zona que desciende hasta los 3900 metros de profundidad. Su compleja topografía interactúa con corrientes marinas que actúan como corredores biológicos, transportando masas de agua desde regiones distantes. Este flujo explicaría por qué Bathycidaris argentina guarda parentesco con otros erizos de la familia Ctenocidaridae que habitan en zonas subantárticas y antárticas.
El estudio también reveló que las relaciones evolutivas dentro de la familia de este erizo son más complejas de lo que se creía. "Detectamos que varias especies no se agrupan como se esperaba; los resultados sugieren que la sistemática y las relaciones filogenéticas en esta familia son mucho más complejas", señaló Flores. Estos descubrimientos refuerzan un mensaje claro de los investigadores: el mar profundo sigue siendo un territorio lleno de enigmas, y su exploración continua es fundamental para entender la vida en el planeta y para proteger ecosistemas que apenas comenzamos a conocer.
Fuente original: El Tiempo - Vida