Descubren más de un millón de variantes genéticas nuevas en pueblos indígenas de América

Un estudio internacional identificó el mayor mapa genético de poblaciones indígenas americanas, revelando más de un millón de variantes genéticas nunca antes documentadas. La investigación detectó señales de adaptación natural relacionadas con metabolismo, crecimiento e inmunidad, resultado de cómo estas comunidades se adaptaron a diferentes ambientes desde la selva amazónica hasta los Andes. Los hallazgos también muestran tres grandes migraciones que poblaron América, con la última ocurrida hace apenas 1.300 años, y confirman cómo la colonización europea redujo drásticamente la diversidad genética original de estos pueblos.
Un consorcio internacional de investigadores ha completado el análisis genético más completo realizado hasta ahora en poblaciones indígenas de América. El trabajo, liderado por el Instituto de Biología Evolutiva de España junto con universidades de Brasil, incluyó participación de ocho países latinoamericanos: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, México, Paraguay y Perú. Los resultados, publicados en la revista científica Nature, ofrecen nuevas perspectivas sobre la historia y la salud de estas comunidades.
El estudio analizó 199 genomas completos de individuos indígenas distribuidos desde América del Norte hasta la Patagonia, representando 53 poblaciones diferentes y 31 familias lingüísticas. De estos, 128 eran genomas completamente nuevos nunca antes secuenciados. El análisis identificó más de un millón de variantes genéticas que no habían sido documentadas en otras poblaciones humanas, demostrando una diversidad genética única en el continente. Como explica Marcos Araújo Castro e Silva, investigador principal del estudio, "hasta ahora, se habían caracterizado genéticamente apenas dos poblaciones indígenas amazónicas que, por la particularidad de su ambiente y su aislamiento, resultaban poco representativas".
La investigación reveló que diversos ambientes y presiones ecológicas del continente americano, desde las selvas amazónicas hasta las altas montañas andinas, moldearon la adaptación genética de estas poblaciones. Las señales de selección natural identificadas están vinculadas a respuesta inmunitaria, metabolismo, crecimiento y fertilidad. Tábita Hünemeier, lideresa del estudio, subraya la importancia de estos hallazgos: "Desde el diseño de fármacos hasta la prevención de enfermedades, conocer la diversidad genómica humana beneficia tanto a las comunidades indígenas como a la población global".
El análisis también reveló tres grandes oleadas migratorias que poblaron América. La primera ocurrió hace aproximadamente 15.000 años cuando grupos llegaron a Norteamérica. Una segunda se produjo hace unos 9.000 años. Por primera vez, los investigadores identificaron una tercera migración hace alrededor de 1.300 años, cuando poblaciones de Mesoamérica se desplazaron hacia Sudamérica y el Caribe, dejando su huella genética en poblaciones actuales.
El estudio también documenta el impacto devastador de la colonización europea. Hünemeier señala que "la diversidad genética actual es solo una fracción de la original, pues la colonización diezmó a las poblaciones indígenas en un 90 por ciento. Aun así, observamos continuidad genética de más de 9.000 años en algunas regiones". Adicionalmente, los investigadores descubrieron que aproximadamente el 2 por ciento del genoma de algunos pueblos indígenas americanos muestra conexión con poblaciones antiguas de Australasia, sugiriendo mezcla ancestral con una población asiática antigua denominada Ypykuéra.
El equipo destaca que el estudio fue realizado en colaboración directa con las comunidades indígenas participantes, integrando los hallazgos genómicos con el conocimiento tradicional de estos pueblos. Este enfoque colaborativo resultó fundamental no solo para la investigación, sino para asegurar que los beneficios de estos descubrimientos lleguen a quienes más los necesitan.
Fuente original: El Tiempo - Vida