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Descubren cómo una molécula del intestino prolonga la vida en enfermedades mitocondriales

Fuente: El Tiempo - Salud
Descubren cómo una molécula del intestino prolonga la vida en enfermedades mitocondriales
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Un estudio del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa encontró que el butirato, una sustancia producida por bacterias intestinales, mejora significativamente la supervivencia en ratones con alteraciones mitocondriales. Los investigadores probaron dos estrategias: trasplantar microbiota sana y añadir tributirina en la alimentación, ambas restaurando el butirato y aumentando la esperanza de vida de los animales. Los hallazgos abren nuevas puertas para tratar enfermedades mitocondriales que actualmente carecen de cura.

Una investigación realizada por el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa reveló que recuperar los niveles de butirato, una molécula producida por bacterias intestinales benéficas, está asociado con mejoras importantes en la salud y la supervivencia de animales con enfermedades mitocondriales. Los resultados fueron publicados en la revista Nature Communications y aportan pistas valiosas para futuras terapias en humanos.

Las enfermedades mitocondriales son condiciones genéticas que afectan el funcionamiento de las mitocondrias, estructuras celulares que generan la energía que necesita el cuerpo para funcionar. Cuando estas estructuras fallan, órganos con alta demanda energética como el cerebro, el corazón y los músculos se ven especialmente comprometidos, provocando síntomas como fatiga extrema, debilidad muscular y envejecimiento acelerado. Hasta ahora, estas enfermedades no tienen tratamiento curativo.

El equipo descubrió un vínculo importante: cuando las mitocondrias no funcionan correctamente, también se debilita la barrera intestinal, lo que altera el equilibrio de la microbiota intestinal (las bacterias que viven en nuestro intestino). "Cuando las mitocondrias no funcionan bien, también se debilita la barrera intestinal, lo que altera el equilibro de la microbiota, es decir, de los microorganismos que viven en el intestino. Esto es clave, ya que dichos microorganismos cumplen funciones importantes para la salud: protegen el organismo e impiden que bacterias o sustancias potencialmente dañinas del intestino pasen a la sangre", explicó María Mittelbrunn, investigadora que lideró el estudio.

Para probar si restaurar el butirato podría ayudar, los científicos probaron dos enfoques. Primero, trasplantaron microbiota intestinal saludable en ratones afectados, lo que permitió recuperar los niveles de butirato y aumentó significativamente su esperanza de vida. Luego evaluaron una segunda estrategia: añadir tributirina en la alimentación, un compuesto que el cuerpo convierte en butirato. Esta intervención redujo la pérdida de peso, mejoró la fuerza muscular y la función renal, además de incrementar la supervivencia de los animales.

El mecanismo detrás de estos beneficios involucra cambios en la actividad de las células intestinales. El butirato fortalece la barrera intestinal y disminuye el daño celular causado por el estrés oxidativo, un proceso en el que moléculas reactivas dañan componentes celulares. "El tratamiento permitió restaurar los niveles de butirato y aumentó de forma significativa la esperanza de vida de los animales", destacó Manuel Montero Gómez de las Heras, autor del estudio.

Aunque estos resultados provienen de investigaciones en animales, abren la puerta a nuevas estrategias terapéuticas para humanos. Los investigadores plantean que intervenir sobre moléculas producidas por la microbiota, como el butirato, podría convertirse en una opción de tratamiento para enfermedades mitocondriales que actualmente no tienen cura. El estudio contó con colaboración internacional de universidades estadounidenses y centros de investigación españoles, con financiación del Ministerio de Ciencia y la Unión Europea.

Fuente original: El Tiempo - Salud

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