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Descubren cómo las "células zombi" dañan el hígado y abren camino a nuevos tratamientos

Fuente: El Tiempo - Salud
Descubren cómo las "células zombi" dañan el hígado y abren camino a nuevos tratamientos
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Investigadores de la Clínica Mayo identificaron el mecanismo por el cual las células senescentes, conocidas como "células zombi", desencadenan inflamación y cicatrización en el hígado graso. El hallazgo, publicado en Nature Communications, revela que moléculas de ARN mitocondrial escapan dentro de las células y activan falsamente alarmas antivirales, generando inflamación perjudicial. El descubrimiento abre la puerta a tratamientos que silencien estas señales dañinas en lugar de eliminar las células completamente.

Científicos de la Clínica Mayo han dado un paso importante en la comprensión de una enfermedad hepática cada vez más común: la esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica, conocida por sus siglas como MASH. El culpable detrás de su progresión son las llamadas "células zombi" o células senescentes, que generan inflamación y cicatrización en el hígado. Si no se trata, esta enfermedad puede avanzar hasta producir cáncer hepático.

Lo interesante es que estas células no siempre son enemigas. En las primeras etapas de la vida, las células senescentes cumplen funciones protectoras: previenen el cáncer y ayudan a cicatrizar heridas. El problema surge con el tiempo. A medida que envejecemos, acumulamos más de estas células y comienzan a generar inflamación crónica que daña órganos vitales como el hígado.

El equipo de investigadores descubrió exactamente cómo ocurre este daño. Dentro de las células hay estructuras llamadas mitocondrias que producen energía. Estas contienen moléculas de ARN que normalmente permanecen en su lugar. Sin embargo, en las células senescentes, el ARN mitocondrial se filtra hacia el interior celular. Una vez allí, activa por error unos sensores llamados RIG-I y MDA5, que normalmente solo deberían activarse cuando un virus ataca el organismo. El cuerpo interpreta esta falsa alarma como una amenaza y desencadena una ola de inflamación que daña los tejidos sanos circundantes.

Lo más prometedor es que cuando los investigadores bloquearon estos sensores en experimentos de laboratorio, la inflamación descendió de manera notable. Además, identificaron que dos proteínas llamadas BAX y BAK son responsables de abrir poros en la membrana mitocondrial, permitiendo que escape el ARN. "La cicatrización hepática y la inflamación son características distintivas de la MASH. Si no se trata, puede progresar a cáncer de hígado. Por eso es tan importante comprender los mecanismos que impulsan la enfermedad para poder prevenirla o desarrollar tratamientos más eficaces", explica Stella Victorelli, autora principal del estudio publicado en Nature Communications.

Durante años, los investigadores intentaron eliminar completamente estas células del organismo. Este nuevo enfoque es diferente: en lugar de destruirlas, buscan silenciar sus señales dañinas. "Con la edad, acumulamos 'células zombis', lo que puede conducir a más enfermedades. Nuestra idea es que, si podemos silenciar estas células antes, podemos prevenir una inflamación descontrolada y el desarrollo de muchas afecciones relacionadas con la edad, incluida la enfermedad hepática", señala João Passos, otro de los autores del estudio.

Esto tiene implicaciones amplias para la medicina. Si se logra silenciar estas células en etapas tempranas, podría prevenirse no solo la enfermedad hepática sino también otros problemas de salud relacionados con el envejecimiento. En ese sentido, el equipo está desarrollando tecnología para mapear espacialmente dónde se encuentran estas células senescentes en todo el cuerpo durante el proceso de envejecimiento, lo que podría permitir intervenciones más precisas en el futuro.

Fuente original: El Tiempo - Salud

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